miércoles, 24 de marzo de 2010

NO OLVIDAR, CONSTRUIR LA MEMORIA CADA DIA

Cada año, cada 24 de marzo, miles de personas conmemoran en las calles y plazas de todo el país el golpe genocida de Videla, Martínez de Hoz y compañía. Creo no equivocarme si afirmo que la Argentina, junto con Chile, es el único país que trabaja sobre la memoria colectiva recordando, puntualmente cada 24 de marzo, el genocidio perpetrado hace más de 3 décadas por sus fuerzas armadas contra nuestro pueblo, con la colaboración y complicidad de numerosos sectores civiles. En todo caso, la diferencia sustancial y cualitativa con Chile, es que en nuestro país, la persecución penal a los responsables del golpe es un hecho concreto y consumado, a pesar de las chicanas y provocaciones de sectores pro golpistas del Partido Judicial que empantanan el difícil camino que lleva al condigno castigo a los genocidas y sus cómplices.

No entro aquí a considerar mi tristeza por las divisiones existentes todavía hoy entre numerosas organizaciones de Derechos Humanos. Divisiones que debilitan y que le dan de comer en la mano al enemigo. En todo caso lo dejo para otra ocasión.

Los sectores retrógados de la corporación judicial, encabezados por la Cámara de Casación Penal, que acaban de dejar libres a los responsables de la masacre de Margarita Belen, o los personajes como Eduardo Duhalde pidiendo "un país para Videla" o el cierre de los juicios contra los genocidas, son postales que nos deben poner alertas.

La lucha contra los responsables de la peor dictadura de la Argentina no concluye con sus encarcelamientos. Aún cuando todos, algun día, den con sus huesos en las prisiones comunes que les corresponden por los delitos cometidos, deberemos continuar con la tarea ímproba de recordar el pasado para que no se repita, para saber porqué pasó, para escribir en la memoria popular los nombres de todos y cada uno de los genocidas. En definitiva, para que el olvido no caiga sobre nuestras cabezas como un telón ilevantable.

La gente en las calles, el pueblo que no olvida ni perdona, se reconstruye cada año para conmemorar el golpe, convirtiéndose así en el mejor reaseguro contra quienes aún siguen buscando la impunidad para los asesinos.


Marcelo Bartolome