miércoles, 10 de noviembre de 2010

EMBESTIDAS RENOVADAS 2

A poco de terminar el post anterior, un compañero de trabajo me mandó por mail el link a una crónica del terror publicada por un diario entrerriano. Relata, sintéticamente, lo que vale denominar como "la celebración de la muerte". Ocurrió en una estancia, poco más de una hora después de conocida la muerte de Néstor Kirchner. Y sin dudas, está íntimamente conectada con mi nota anterior, por eso la publico a manera de post-data.  Aqui les dejo el link para que puedan leerla

EMBESTIDAS RENOVADAS

Periodistas más avezados y con mayor experiencia que el autor de este blog lo habían anticipado con claridad, un día después de la muerte de Nestor Kirchner: “van a tardar no más de una semana en volver a la carga contra Cristina pero ahora van a ir por todo”.

Se referían, claro está, a los opositores-destructores y a la prensa hegemónica. Y no se confundieron ni por un milímetro. Luego de un aparente y mentiroso “recogimiento” en la semana posterior a la desaparición de Néstor Kirchner, han vuelto al escenario con una carga de odio y rencor pocas veces visto. Se acabó el duelo. Se acabó el comportamiento decoroso a medias y los silencios enigmáticos o hasta cargados de significado. Se han lanzado al ruedo como jauría desenfrenada con el objetivo más que claro: desgastar a Cristina Fernández y evitar una segunda postulación presidencial.

Si uno presta atención a los libelos que escriben las plumas más enjundiosas de la prensa opositora, advertirá que no hay intención de evitar que concluya su mandato, como sí se podía leer o avizorar aunque sea a medias hasta antes del fallecimiento del ex presidente. Ahora saben que hay que cambiar parte de la estrategia y entonces, escudándose en un falso humanismo condolido, opinan, reflexionan, consideran, estiman (por utilizar términos parecidos) que “lo mejor es que Cristina termine su mandato y se vuelva a su casa”. No se trata de echarla de Balcarce 50, sino de evitar que sea otra vez candidata a la presidencia porque saben que, entonces, el triunfo del Frente para la Victoria será no solo inexorable sino también abrumador.

Para el ejemplo bastan algunas muestras: artículos como los de Luis Majul hoy en La Nación, el de Alfredo Leuco el 5 de noviembre último en Perfil.com, el de Beatriz Sarlo del lunes pasado en La Nación son clarísimos en ese sentido. Sumémosle a ellos declaraciones como las de Chiche Duhalde hoy por la mañana (“ahora que se dedique a gobernar”), de Elisa Carrió asegurando que ve “un futuro mejor para la Argentina” o de Oscar Ahuad hace pocas horas diciendo que “vamos a seguir oponiéndonos a este gobierno” suman agua para ese molino cargado de ignominia.

Párrafo aparte para Carrió: en los 5 o 6 días posteriores a la muerte de Néstor Kirchner mantuvo un silencio que, aunque sorprendió, fue preferible antes que la catarata de hipocresía que desbordó a la masa opositora , vivando a quien horas antes había execrado. Pero cuando abrió la boca volvió a vomitar su veneno y su odio incontenibles. Aquella frase de “veo un futuro mejor para la Argentina” resume claramente su catadura moral. Con esas palabras expresó todo lo que sintió y vivió durante las horas inmediatamente posteriores al 27 de octubre último. Quien avizora futuros mejores tras la muerte de alguien, no puede menos que haber sentido satisfacción y hasta alegría por esa muerte. Y quien celebra o asimila un orgasmo con la muerte ajena no puede ser sino alguien que ha perdido toda capacidad de raciocinio.

En este escenario se mueve hoy día un sector de la dirigencia política argentina. Un revivir del gorilismo mas profundo y rancio se puede ver y escuchar de manera cotidiana. Pero aún así, con este panorama, la correlación de fuerzas no es ni les será favorable. Si el gorilaje del “viva el cáncer” terminó por consolidar a millones en su sentimiento de pertenencia peronista en los 50 y las dos décadas posteriores, a pesar de las muertes, persecuciones y amordazamientos, el actual corre el sano riesgo de consumirse a si mismo, por caer una vez más en su histórica incapacidad de comprensión de los fenómenos sociales.

Marcelo Bartolome

martes, 9 de noviembre de 2010

DE BOLUDOS Y CAGATINTAS

En las últimas semanas los medios hegemónicos han vuelto a la carga con el tema de la inflación. La suba desproporcionada de los artículos de primera necesidad es inocultable. Pero esos grandes medios presentan el tema como si se tratara de una maniobra urdida por el gobierno para perjudicar deliberadamente a los consumidores. Agotados los argumentos para correr a la actual administración de Cristina Fernández por algún sendero que muestre algun tipo de lógica o razonabilidad, apelan una vez más a los argumentos de siempre. Por eso pense que no está de más (despues de todo este es mi blog y a nadie tengo que pedirle permiso, no?) reiterar una nota escrita allá por el mes de abril en torno de la cuestión de la inflación, el Indec y las mediciones que generan polémica. Quizas le pueda servir a alguien volver a leerla.

Mientras se multiplican las embestidas de los sectores exportadores para promover una suba del tipo de cambio, lo que equivale a una devaluación que terminará afectando otra vez el bolsillo de los trabajadores formales y no formales, los jubilados y los consumidores en general, vuelve a cobrar vigencia (en realidad nunca dejó de tenerla) la discusión en torno de las mediciones de la inflación que hace el INDEC.

En realidad ese reclamo está claramente atado a una polémica que se ha transformado en caballito de batalla de opositores y economistas ultra ortodoxos que sostienen la falta de credibilidad de las mediciones del organismo estadístico.

En este mismo blog ya hemos hecho referencia a este mismo tema, pero parece ser necesario en los tiempos que corren reiterar una vez más algunos conceptos y hasta diríamos que profundizarlos para que queden de manera más clara todavía.

Digámoslo sin tapujos ni vergüenzas. SI, EL INDEC MANEJA DE MANERA CIERTAMENTE TENDENCIOSA LAS CIFRAS DE LA INFLACION. Para que ocultarlo? El consumidor que va diariamente al supermercado (chino, francés, chileno o de capitales nacionales) ve que determinados productos de su canasta familiar han aumentado en algunos casos de manera desproporcionada en relación con los 3 o 4 últimos meses. Mete la mano en su bolsillo y encuentra la misma cantidad de dinero pero para una menor cantidad de artículos que hace un tiempo.

Esto revela claramente que los consumidores tienen una medición de la inflación más concreta y certera que la que el INDEC da a conocer mensualmente. Hombres y mujeres que cotidianamente realizan sus compras semanales o mensuales comprueban que los productos de primera necesidad han aumentado en porcentajes desmesurados en relación con el devenir del comportamiento de la economía. Este y no otro es el mejor termómetro para medir el incremento del costo de vida. Pero aquí, en este punto de la discusión, es preciso desdoblar el análisis y detenernos en dos puntos cruciales.

Primero ¿porqué el INDEC insiste con medir una inflación que está varios puntos porcentuales por debajo de lo que siente el bolsillo del consumidor? Lo hemos dicho aquí, en este mismo blog y lo reiteramos ahora, por si quedaran dudas o no fuimos claros entonces. (Y eso que cuando hicimos el comentario la diferencia llegaba a apenas medio punto porcentual). En los meses previos al estallido de la crisis de 2001 y con posterioridad, la Argentina emitió bonos de la deuda con vencimientos escalonados desde entonces hasta el 2030, cuyo ajuste está condicionado a la evolución de las tasas de inflación. A mayor tasa de inflación, mayor cantidad de dinero en concepto de interés debe pagar el país.

Desde fines de 2005, una vez que fue saldada la deuda con el FMI, el gobierno comenzó a replantearse este dilema heredado de administraciones anteriores (concretamente las encabezadas por la Alianza y Eduardo Duhalde). Evidentemente no había manera legal de modificar las condiciones de ajuste de esos bonos sin generarse una cantidad de planteos de carácter legal que hubieran hundido al país en un marasmo de juicios todos ellos adversos antes de que comenzaran a tramitarse.

Ahí es cuando se decide recomponer los parámetros de medición de la tasa de inflación. Para ello se decide eliminar determinados artículos y servicios que por entonces aún componían la denominada canasta familiar y que poco o nada tenían que ver con los consumos habituales y medios del habitante promedio de la Argentina. Por ejemplo los servicios de castración de un animal doméstico (una gata, por ejemplo), alimentos para mascotas, bebidas alcohólicas como champagne o whisky, alquiler de cocheras, gastos por estacionamiento, salidas tales como cenas o almuerzos para –promedio- cuatro personas, (es decir, una familia tipo), esparcimientos como teatros u otros espectáculos con valores promedio por encima del alcance del consumidor medio, viajes de placer a lugares inaccesibles para el ciudadano común (Mexico, el Caribe, Estados Unidos, Europa, etc.) para reemplazarlos por otros gastos comunes a una mayoría de habitantes como por ejemplo el valor de un kilo de pan, el gasto en transporte público, (colectivos, trenes o subterráneos), alimentos de primera necesidad como harinas, arroz, fideos, azúcar, yerba, vestimenta  y calzado para uso cotidiano y/o laboral por poner solo algunos ejemplos, al mismo tiempo que se resuelve ampliar el universo de personas encuestadas y la composición económica, etaria y social de los integrantes de una familia tipo. Todo lo cual da como resultado un índice sensiblemente menor al que surge de una medición realizada bajo los parámetros anteriores.

Usted se preguntará no “porqué cantamos” sino con qué objetivo. Y aquí está la respuesta a la pregunta del millón: para que el país pague centenares o miles de millones de dólares menos de intereses por cada vencimiento de los cupones de los bonos emitidos por los gobiernos que encabezaron quienes hoy se presentan como salvadores de la patria. Cada décima por debajo de lo que la gente común califica de inflación real, son millones de pesos que el país se ahorra de transferirle a los tenedores de esos bonos. Cada décima por debajo de esa inflación significa decenas de millones de dólares que el país no solo ahorra sino que vuelca al consumo interno, a la obra pública, a los planes de asistencia social, a la mejora del salario real, a planes de infraestructura (viviendas, cloacas, agua potable, servicios sanitarios, escuelas, hospitales, centros de atención primaria de la salud).

Pero de esta respuesta surge otra pregunta fundamental: ¿los índices de inflación que mide el INDEC son perjudiciales directamente al bolsillo del trabajador, del asalariado? ¿Una medición estadística que tiene un altísimo componente político daña la capacidad de ahorro, la posibilidad del consumidor por si misma? ¿O, por el contrario, le permite al país una acumulación de una masa de dinero que de otra manera sería injustamente transferida al exterior en concepto de intereses espurios y usurarios? Respóndase usted mismo esta pregunta, que para eso es grande, maduro e inteligente.

Y en cambio pregúntese, porque también para eso es grande, maduro e inteligente, quienes son los que desde hace cuatro meses han promovido una escalada de precios desmesurada y que no se condice con las variables macroeconómicas vigentes de manera permanente desde hace 6 años. Pregúntese si la Argentina no ha generado en las últimas décadas un mercado altamente concentrado, que provoca que más del 80 por ciento de los alimentos y servicios de primera necesidad estén en manos de una o dos empresas. ¿Sabe cómo se llama eso? Posición dominante de mercado. ¿Sabe qué significa? Que esos grupos monopólicos (que no están solamente en los medios de comunicación) pueden manejar los precios de esos productos y servicios a su entero antojo, porque como no hay competencia el consumidor no puede optar por un precio más acomodado para su bolsillo. Y si aun sigue considerándose grande, maduro e inteligente, pregúntese también si hay algún antecedente, aquí o en otro país, de algún gobierno de cualquier signo que un día se levante y decida aumentar los precios de los productos y servicios porque no tiene mejor cosa que hacer ese día.

Los precios pueden variar hacia arriba cuando la cadena de valores de los costos de producción aumenta de modo tal que provoca una suba en los niveles de inyección dineraria para su manufactura o prestación. Por lo general, en países aún periféricos como el nuestro, tales costos están atados al dólar. Pero fíjese usted un dato: el valor del dólar en nuestro país se ha mantenido estable en los últimos 6 años. En el mercado internacional la moneda estadounidense pelea por mantenerse a flote a costa de un flujo de billetes verdes emitido por la Reserva federal norteamericana sin respaldo real de ninguna clase. Su principal competencia es el euro y también el yen y, aunque suene a absurdo, el yuan, la moneda china. Y por si esto no le alcanzara para comprender, la embestida de los precios ocurre a la salida de una crisis fenomenal que tiró de un soplido al sistema capitalista sustentado en el valor del dólar y su cotización internacional de la mano de negocios de carácter eminentemente especulativo en el plano financiero. El dólar en la Argentina es altamente competitivo a valores internacionales. El sector exportador tanto manufacturero cuanto agropecuario tiene niveles de rentabilidad medidos en dólares que cuadruplican, en el peor de los casos, los niveles habituales en los mercados internacionales. ¿Cuál o cuáles son entonces las razones objetivas y concretas para aumentar precios en productos y servicios que tienen una ganancia neta de carácter expoliador? Para ser concretos, ¿Quién tiene la culpa de la inflación actual, el INDEC o los conglomerados empresarios concentrados y monopólicos?.

Pero hay más, porque se me ocurre preguntarle ¿le tengo que explicar también cuáles son las razones por las cuales se está pidiendo una suba en la cotización del dólar después de haber hecho esta parrafada infernal? ¿Le tengo que explicar también que una modificación hacia arriba en el valor de dólar significa un golpe más duro y mortífero a su bolsillo que las mediciones del INDEC? ¿O todavía no se dio cuenta de quienes fueron los que reclaman una devaluación de la moneda nacional del orden del 30 por ciento, equivalente a la que promovió Duhalde a la salida de la convertibilidad? ¿O me va a decir que usted está más preocupado por las índices del INDEC que por perder la tercera parte de su poder adquisitivo de un saque?

Y metiéndonos con el tema de la devaluación, del reclamo de un dólar más alto, (por encima de los 4 pesos) hemos respondido a la segunda cuestión central de la discusión que se da por estos días. Si me dice que no entiende porqué el gobierno no hace nada para frenar esta embestida, le respondo: porque tiene que salir a pelear todos los días, cada día, con una caterva de boludos que siguen quejándose de que el INDEC no les mide lo que ellos miden, porque tiene que salir a pelearse todos los días con un conglomerado de inútiles que le siguen haciendo el caldo gordo a los que tenedores de los bonos que solo piensan en la manera de ganar un dólar más a costa de su salario, (digo el suyo, no el de ellos), porque tiene que salir a cada rato a explicar el sentido de haber transferido nuevamente al estado los fondos de las jubilaciones y recordarle a la clase media cagatinta que es más saludable invertir esos fondos en obra pública, en inversión productiva, en prestaciones sociales que en la timba financiera y bursátil en la que apostaban (no invertían, apostaban, eh?) las AFJP, porque tiene que salir a contener a esa agrupación históricamente golpista que se aglutina bajo el rótulo de “el campo” para que no vuelva a incendiar el país como pretendió hacerlo entre marzo y julio de 2008, porque tiene que procurar difundir su gestión de gobierno al tiempo que contrarresta las embestidas de los medios de comunicación monopólicos para los que nada, absolutamente nada de lo que hace este gobierno está bien. Como si no hubiera sido poca cosa devolver al estado el control de empresas estratégicas que fueron privatizadas, como si fuera poca cosa haber aumentado los niveles históricos de producción industrial en casi 6 puntos porcentuales en los últimos 7 años, como si fuera moco de pavo haber destinado el dinero de los intereses de los bonos usurarios y de fondos buitres en la construcción de viviendas, escuelas y hospitales. Por eso no ha hecho todavía más que de lo que hubiera sido esperable y necesario.

Por eso, si Usted es uno de los cagatintas a los que me refiero más arriba, que vive quejándose de que todo está mal y que piensa que el gobierno es culpable hasta del granizo que cayó el domingo por la noche, mírese al espejo, haga un ejercicio de introspección (si no entiende que quiere decir pregúntele a su sicólogo que seguro se lo va a explicar) y piense honradamente si no es mucho mejor reclamarle al gobierno por lo que aún hace falta que por lo que los medios concentrados le dicen que hace. Tenga el valor, aunque sea por un día, de pensar por su propia voluntad. Siéntase capaz de ejercer la mirada crítica, no por lo que le dice el título de un diario, sino por su propia capacidad de reflexión. Y, si le queda tiempo, cuando se mire en el espejo, pregúntese con honestidad y con una mano en el corazón si hoy está peor que en el 2001, 2002 o 2003. Si cree que sí, entonces usted (así, con minúsculas) es un cagatintas irrecuperable. Si, en cambio, logra vencer el miedo a la sinceridad con usted mismo y piensa que está mejor aun con las cosas que falta conseguir, que no son pocas por cierto, habrá dado un paso adelante para despegarse del pensamiento y el discurso único y rejuvenecer el arte del pensamiento por su propia voluntad, algo de lo que los griegos sabían un montón y que, pese a los miles de años transcurridos, sigue teniendo vigencia de manera inconmensurable.

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Marcelo Bartolomé

lunes, 8 de noviembre de 2010

Y BUEH...

Murió el dictador Emilio Massera. Lo acaban de informar agencias y portales informativos. Estaba internado en el Hospital Naval. La vida le soltó la mano hace poco más de una hora. Lo llorarán sus familiares más cercanos, quizás algún puñado de amigos. Pero nadie más. Nada más.

En el 2005 una pericia médica determinó que un aneurisma lo dejó incapacitado para declarar en las múltiples causas abiertas en su contra por delitos de lesa humanidad durante el genocidio. Fue declarado incapaz por demencia y esas causas se cerraron definitivamente. No hubo juicio y castigo. No hubo condena. No tuvo que escuchar de parte de los jueces las penas que, de otro modo, invariablemente le hubieran correspondido.

Fue un tipo con suerte. Las leyes de la impunidad que fueron derogadas a comienzos de este siglo le permitieron ganar tiempo. Y cuando dejaron de estar en vigencia, algunos jueces de la corporación judicial se encargaron de demorar más la cuestión. El aneurisma termino siendo para el la salvación que no merecía.

La muerte no es un episodio para celebrar, ni siquiera cuando se trata de hijos de puta de este calibre. Pero sí es legítimo sentir indiferencia. Acaso un sentimiento mucho peor. Al fin de cuentas se lo tiene merecido. Murió impune y atendido como un militar en actividad en el hospital que lo cobijó durante su dolencia.

La vida le solto la mano…y terminó haciéndole un favor.

Marcelo Bartolomé

OTRA VEZ LA MISMA HISTORIA


Cumbre anual de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) en México. La información es reproducida aquí por los diarios Clarin y la Nación. Los dos elijen ponerla entre sus títulos de tapa, aunque Clarin lo ubica como principal (tres líneas a 4 columnas) mientras que La Nación la relega al ángulo inferior izquierdo, en un recuadro. Más allá del espacio dedicado, lo que importa es el contenido de la información.

Cuando leemos la crónica vemos que ambos diarios repiten el comunicado final de la asamblea de la entidad, en la que se hace una severa condena a la libertad  de prensa en la Argentina. Y como en ocasiones anteriores, las críticas giran en torno de generalidades y conceptos subjetivos que de ninguna manera pueden ser tomados como ataques a la prensa o cercenamientos a la libertad de expresión. 

Hacen hincapié en tres cuestiones puntuales, que son asumidas por ambos diarios como “ataques a la libertad de expresión”, “presiones para el libre ejercicio de la prensa”, “actitudes revanchistas de un gobierno que eligió a la prensa como su enemigo”. Obviamente, esas cuestiones puntuales son la investigación que está en manos de la justicia por las irregularidades en el traspaso accionario de Papel Prensa a Clarín y La Nación durante la dictadura militar,  la causa judicial por la presunta apropiación de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble durante la misma época y la puesta en vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o comúnmente denominada Ley de Medios.

Fuera de esos hechos, el comunicado no revela en ninguno de sus párrafos episodios concretos de censura, persecución, limitación, cierre de medios de comunicación o agresiones físicas a periodistas o empresarios del sector (por mencionar  solo algunos) que puedan revelar, entonces sí, un panorama desalentador y peligrosos de la libertad de expresión en la Argentina.  Entonces, ¿qué es lo que preocupa tanto a la corporación mediática?

Está clarísimo que el avance en la investigación judicial de dos hechos de profunda gravedad como los casos de Papel Prensa y los hijos adoptivos de la Noble son elementos que inquietan y molestan profundamente a los empresarios dueños de los dos diarios más grandes de la Argentina. Y por supuesto, la aplicación de la ley de SCA, que apunta a terminar de una buena vez con la concentración monopólica y la uniformidad discursiva. En consecuencia, elevan estos episodios a la categoría de presiones, agresiones y amenazas al ejercicio de la libertad de expresión.  Dos causas judiciales que deben ser resueltas por los jueces y la aplicación de un legítimo acto de gobierno son caracterizados como maniobras cuasi delictivas. Y esta lectura es tomada como una verdad absoluta por la SIP pretendiendo así darle un carácter más “institucional” o trascendente. Nada, en definitiva, que deba sorprendernos tratándose de ese organismo que ha hecho del silencio frente a verdaderos ataques a la libertad de expresión como asesinatos de periodistas o cierre compulsivo de medios en Honduras o México un verdadero culto. 

No hace falta aclarar que cualquier lector más o menos avezado, oyente de radio o televidente puede comprobar  que libertad de expresión es lo que sobra hoy día en la Argentina, sobre todo para mentir, tergiversar, ocultar o deformar la información. Y esta crónica de la cumbre de la SIP en México que publican La Nación y Clarín, es un claro ejemplo de ello.

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Marcelo Bartolomé

viernes, 5 de noviembre de 2010

UN DEBATE SOBRE LOS MEDIOS EN ESTADOS UNIDOS

Desde que se entabló la discusión pública en torno de la necesidad de tener en vigencia una nueva ley de radiodifusión en la Argentina hasta hoy día, con todo lo que ha ocurrido en el medio, desde los grandes medios monopólicos se nos planteó que esta discusión formaba parte de un intento de coartar libertades de expresión y de prensa, y que debatir públicamente, tanto antes como después de sancionada la ley, sobre su importancia estratégica y política, no era ni es un tema de importancia para la ciudadanía. Incluso se sostiene que se trata de una cuestión que solo se da en países con democracias débiles o amañadas.

Sin embargo, esta polémica no es patrimonio exclusivo de países como el nuestro, o Venezuela e incluso Brasil, que recién ahora está abriendo la posibilidad de discutir una nueva ley de medios. Ninguno de los medios hegemónicos nos cuenta una sola palabra acerca de la discusión que se da en los Estados Unidos en torno del papel que juegan los medios radioeléctricos en la formación de la opinión pública ni mucho menos de los multimillonarios intereses en juego que dominan las decisiones políticas dentro y fuera de ellos.

Por eso me parece de suma importancia compartir con ustedes una columna de la periodista norteamericana Amy Goodman, del grupo periodístico Democracy Now, respecto de este tema. Su columna está disparada por el rol de los medios en las campañas electorales pero a poco de leerla (o escucharla) podremos ver que el sustrato de la cuestión también nos toca de cerca. Y de paso, podemos comprobar que estos temas estan presentes en la mesa de discusión de practicamente todos los países, que constituyen problemas que afectan directamente a los pueblos y que los cuestionamientos que planteamos quienes sostenemos la imperiosa necesidad de aplicar de manera inmediata nuestra nueva ley de SCA no son ni extemporáneos ni carentes de trascendencia. Vale la pena leerla y esucharla.

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TEXTO DE LA COLUMNA: http://www.divshare.com/download/13085514-6fb

Marcelo Bartolome

jueves, 4 de noviembre de 2010

EL DILEMA DE OBAMA Y COMPARACIONES LOCALES


En las recientes elecciones de medio término de Estados Unidos, la derecha más rancia y conservadora arraso con los votos y dejó al presidente Barack Obama en una situación delicada. Tal panorama le pone en el medio gruesas dificultades para avanzar con su programa de reformas en materia económica con las que pretende hacer frente a la debacle económica, financiera y política más graves y profunda de la que su país tenga memoria tras el lunes negro de 1930.
Oficializada la derrota, Obama mostró una actitud conciliadora y buscó acercarse a sus vencedores. Pero el resultado no podía haber sido otro más que el que finalmente se dio: los republicanos le dieron la espalda y con soberbia y arrogancia le quitaron la palabra de la boca. Lejos de aparecer como víctima, Obama queda descolocado y con una debilidad profundizada por el comportamiento del sector que hoy día domina las voluntades políticas de millones de estadounidenses. No hace falta ser demasiado avezado en análisis de este tipo para darse cuenta que la maniobra de los ultra conservadores fue premeditada, ya que sabían que de esa forma evitaban que Obama apareciera ante la opinión pública como el presidente que buscaba la conciliación y el diálogo con la oposición triunfadora en las recientes elecciones. Eso hubiera atenuado el impacto de la derrota y abría las puertas para un mejor posicionamiento del presidente ante una parte de la opinión pública. Sin buscarlo, Obama sumó un nuevo golpe al que ya había recibido en el comicio. Perdió por partida doble.
(Click ACA para ver la nota)

En Argentina, luego de las elecciones del 29 de junio de 2009, la oposición obtuvo una victoria, pírrica pero victoria al fin, que le permitió mejorar su posición en el congreso, arrebatándole al oficialismo la posibilidad de tener mayoría. Apenas terminada la elección, buscaron por todos los medios que el gobierno, además de aceptar su derrota en las urnas, “mancara” (como solemos decir en el barrio) y adoptara una actitud como la que finalmente mostró Obama hace pocas horas. No creo en la capacidad intelectual de los integrantes de la oposición más reaccionaria, como para decir que buscaban deliberadamente generar una situación similar a la que se da en Estados Unidos. Pero seguramente hubieran reaccionado de la misma manera, es decir, con soberbia y absoluta falta de respeto por la fuerza gobernante. En definitiva, mirando su comportamiento desde entonces, podemos comprobar que actúa como si no hubiera gobierno democrático y procura por todos los medios debilitarlo y resquebrajarlo.

Si Cristina hubiera “mancado”, su situación de debilidad numérica hubiera sumado una debilidad política lo que le habría hecho perder terreno para seguir tomando la iniciativa en la acción de gobierno. Su reacción, en una demostración de su enorme capacidad de análisis para anticiparse a los hechos, fue absolutamente opuesta. La acción de gobierno fue, desde el 30 de junio hasta hoy, más vertiginosa, profunda y contundente que durante la primera mitad de su gestión con los resultados concretos a la vista.
Lo que ocurre hoy con Obama en Estados Unidos, es una suerte de fotografía de lo que podría haber ocurrido aquí si el gobierno quitaba el pie del acelerador tras la derrota del 29 de junio de 2009. Y si no lo hizo en aquel momento, ¿Por qué habría de hacerlo hoy, cuando las condiciones tanto subjetivas cuanto objetivas se conjugan entre sí para generar un panorama más que favorable para la profundización del modelo?