Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medios de comunicación. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de marzo de 2010

SIP: LA PRUEBA PALMARIA DEL DELITO

En el post anterior, dedicado a la impostura de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), hice referencia a los silencios que esta organización patronal mantiene de manera férrea y ominosa ante los episodios que se cometen en diferentes países latinoamericanos contra periodistas y medios que poco o nada tienen que ver con sus intereses empresariales. Este hecho, vale la pena reiterarlo, deja claramente establecidos cuáles son los intereses que defiende este organismo faccioso.

Uno de los silencios al que aludí es el relacionado con la persecución, hostigamiento y matanza de periodistas en Honduras, así como el cierre de medios de comunicación gráficos y radioeléctricos que combaten a la dictadura instalada en ese país a partir del 29 de junio del año pasado y que se prolonga en el poder luego de las elecciones de noviembre último.

Hoy, domingo 28 de marzo, Página 12 publica una crónica desde Honduras informando sobre la masacre cometida contra 3 periodistas, acribillados a balazos por las fuerzas militares que responden a los dictados del presidente Porfirio Lobo. (link: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-142806-2010-03-28.html)

Los hechos ocurrieron a principios de este mes. Desde entonces la SIP no hizo la más mínima referencia a este terrible episodio.Ignoró por completo los asesinatos, pero en cambio, tuvo tiempo para hablar de supuestas coerciones gubernamentales a los medios de prensa "independientes" de la Argentina y hasta para conminar al gobierno a respetar los fallos judiciales adversos a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

¿Hacen falta más datos para sustentar la absoluta hipocresía de la SIP y de los idiotas útiles de nuestro periodismo vernáculo?. Esta noticia, publicada pocos días después de mi anterior post, no hace más que darnos la razón.

Marcelo Bartolomé

viernes, 26 de marzo de 2010

LA SIP: UNA ORGANIZACION PATRONAL QUE CONDENA Y DA CONSEJOS

“La SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), nació originalmente en La Habana, Cuba, en 1943. Más adelante, mediante una operación en que la CIA se apoderó de esta organización, se “refundó” en New York en el año 1950. En ese año, se cambiaron los estatutos de la SIP, modificando por ejemplo, lo siguiente: en vez de que cada país tuviera un voto, se decidió que cada MEDIO tuviera un voto; esto resultó en que EEUU pasara de tener 1 a 424 votos. Sus “refundadores” y dirigentes máximos, los que sentaron las bases de su funcionamiento y orientación ideológica, fueron los agentes de la CIA Jules Dubois y Joshua Powers, y el funcionario del Departamento de Estado, Tom Wallace. Dubois, un Coronel de la inteligencia militar norteamericana que posteriormente devino en corresponsal del Chicago Tribune en Latinoamérica, presidió la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP hasta su muerte, en 1966.
La SIP financió la campaña contra el gobierno democrático de Salvador Allende mediante el diario El Mercurio. En Cuba, mantuvo silencio durante los años de la dictadura de Fulgencio Batista. En Paraguay, no sólo callaron los abusos de Stroessner sino hasta defendieron al dictador en sus editoriales. En varias oportunidades dedicaron loas a Videla y Pinochet. Un directivo de la SIP, Danilo Arvilla de Uruguay, prohibió en junio de 1973 la divulgación de todo tipo de información, siendo Ministro de Comunicación del presidente de facto Juan María Bordaberry. Más recientemente, la SIP se llamó a silencio durante el intento de golpe contra Hugo Chávez.” (www.prensamercosur.com.ar)

Como carta de presentación ¿basta y sobra? ¿Alcanza tanto como para poder comprender de qué habla la SIP cuando habla de libertad de expresión? ¿Sobra como para darse cuenta de qué intereses abraza? No. Ni basta ni sobra. Es preciso hacer referencia también a algunos de quienes integran su comité directivo, de acuerdo con la lista que aparece en su sitio web (http://www.sipiapa.org) .

Voy a tomar dos, solo dos y no al azar, precisamente. Son dos personas que ponen claramente al descubierto qué es la SIP. Porque parece que son muchos, demasiados para mi gusto, los que todavía no ven o no quieren ver de qué se trata.

Uno de ellos es argentino, oriundo de la localidad de San Francisco (Córdoba), el mismo pueblo que vio nacer a otro ilustre connacional: Felipe Domingo Cavallo. El sujeto en cuestión se llama RICARDO TROTTI, y ocupa el pomposo cargo de Director de la Libertad de Prensa y Director del Instituto de Prensa. De acuerdo con lo que se puede observar en su blog (http://www.ricardotrottiblog.com) es periodista, estudió en Argentina y Estados Unidos y actualmente vive en Miami, donde tiene su sede la SIP. Si entran al blog verán que en el encabezado reza la siguiente frase: “PRENSA Y EXPRESION- Sin libertad de prensa no hay democracia”. Pavada de afirmación no?.

Pues bien, el señor Trotti, en su carácter de directivo d la SIP avaló con su silencio los furibundos ataques a los medios de comunicación opositores a la dictadura que echó del poder en Honduras a su legítimo presidente Manuel Zelaya el 29 de junio de 2009. A partir de esa fecha la dictadura hondureña (que hoy se perpetúa en el poder a través de su emisario, Porfirio Lobo, electo en comicios amañados pero reconocidos por la SIP y Estados Unidos) persiguió a cuanto periodista se expresara públicamente en su contra y a favor de Zelaya.

Estaciones de radio y televisión allanadas, silenciadas, redacciones y talleres de medios gráficos clausurados por oponerse al régimen, encarcelamientos, persecuciones y golpizas a periodistas extranjeros que cubrían la matanza de hondureños leales a Zelaya (por ejemplo las reporteras del equipo de Telesur a las que se les quitó la licencia para cubrir lo que allí ocurría, medida que luego fue revertida). Frente a toda esta atrocidad, la SIP, de la la que Trotti es miembro directivo, mantuvo un silencio inquebrantable.

¿Adónde quedó, señor Trotti, el sentido de la frase que encabeza su blog? Y conste que solo menciono este episodio, por ser el más reciente y para no abrumar con datos históricos. Podríamos preguntarnos si la SIP y Trotti recordaron la validez de la frase cuando ocurrió el frustrado intento de golpe cívico militar en Venezuela contra Hugo Chávez. Las respuestas son obvias, a partir del silencio de la pretendida organización adalid de la libertad de expresión en el continente.

El otro es colombiano. Se trata del ex primer Vicepresidente, Enrique Santos Calderón, quien controla el principal diario colombiano y el único de circulación nacional. También preside el grupo periodístico Casa Editorial El Tiempo.
Enrique Santos Calderón -y la familia Santos en general- es propietario del tercer canal de televisión de Colombia, City TV, de cadenas de cine, de innumerables portales de Internet y posee el 48 por ciento de la Revista Cambio. Comparte con la familia Pastrana y los grupos Santo Domingo y Ardila Lulle la propiedad de TV Cable Bogotá (la mayor empresa de servicios de televisión por suscripción en Colombia).

Dos miembros de la familia Santos formaron parte del gobierno de Álvaro Uribe. Francisco Santos Calderón, como vicepresidente, y su primo Juan Manuel Santos Calderón, hasta hace poco ministro de Defensa, quien se ha hecho famoso al ofrecer recompensas a quienes asesinen jefes guerrilleros.

Sin embargo, dentro y fuera de Colombia, los Calderón son más conocidos por sus presuntas vinculaciones con el narcotráfico, tal como ocurre con la mayoría de la dirigencia política de la hermana nación sudamericana. Un precedente cuasi prontuarial para alguien que ostenta en su currícula haber pasado por las filas de la SIP en semejante cargo.

Pero, un dato curioso, es que ninguno de los medios controlados por la familia Santos en Colombia, ha mostrado preocupación alguna por la persecución y/o matanza de periodistas en su propio país, en México, en El Salvador ni, por supuesto, en Honduras, por mencionar solo algunos ejemplos. Interesante manera de entender a la libertad de expresión y de defender la vigencia de de este derecho natural…

Mirando la página oficial de la SIP, y tomando debido detalle de la lista de sus actuales autoridades, se puede observar la hegemonía de dueños de medios estadounidenses. En efecto, de los 6 integrantes de la lista de autoridades, cuatro pertenecen a medios de ese origen (Herald Times-Bloomington-Indiana; Diario las Américas-Miami-Florida; The Washington Post-Washington DC y The Durango Herald-Durango-Colorado). Los otros dos son para representantes de Guatemala y Ecuador. ¿Adivinen quien lleva la voz cantante en las reuniones del directorio de la SIP?

“La libertad de expresión y el derecho a la información muchas veces están limitadas y amenazadas por los intereses corporativos de quienes ostentan el oligopolio de los medios de comunicación. No lo digo yo, hasta el informe McBride de la UNESCO lo denunció hace décadas”.

La afirmación corre por cuenta de Pascual Serrano, periodista español que desde hace años trabaja para desenmascarar la manipulación informativa de los grandes monopolios de la comunicación internacional. Para conocer sus puntos de vista y algunos de sus muchos artículos sugiero darse una vuelta por su sitio www.pascualserrano.net , a fin de no aburrir retóricamente hablando de su persona.

Este organismo acaba de hacer públicas sus críticas al gobierno argentino por lo que considera “amenazas y persecuciones a la prensa independiente” y le reclama además “que respete los fallos de la justicia en contra de la ley de servicios audiovisuales”. Estos pocos pero sustanciales antecedentes reseñados más arriba, me eximen de hacer mayores comentarios a tales críticas y recomendaciones. La historia de la SIP y de sus directivos hablan por sí solas y descalifican de manera contundente su mentirosa e hipócrita defensa de la libertad de prensa.

Abrazos para todos.
Marcelo Bartolomé

martes, 20 de enero de 2009

"LOS HIPOCRITAS DE SIEMPRE NO DESCANSAN II"

Un lamentable hecho acaba de ocurrir hace pocas horas y que viene -lamentablemente- a confirmar lo que decíamos en nuestro anterior post ("Los hipócritas de siempre no descansan").

De manera intempestiva, levantaron la programación de la FM Mágica-La Voz Sudamericana, dejando a varios trabajadores en la calle y con una profunda incertidumbre acerca de su futuro inmediato. Pero, ¿qué es La Voz Sudamericana?

En el mes de setiembre, Emilio Pérsico, referente del Movimiento Evita cerró un acuerdo con el empresario periodistico Mauro Viale para producir los contenidos de esa frecuencia modulada, que a su vez pertenece a Mario Kaminsky, dueño y titular de la frecuencia AM 550-Radio Colonia. Mauro Viale había previamente alcanzado un acuerdo con Kamisnky para gerenciar esa frecuencia radiofónica. En rigor, se trató de un sub-alquiler de la frecuencia, algo prohibido por las leyes argentinas pero que de cualquier manera se practica con cierta frecuencia.

El proyecto nació enfermo. Los trabajadores a sueldo de la radio, incorporados para el nuevo proyecto, cuyo contenido estaba supervisado por el Movimiento Evita, nunca pudieron cobrar sus salarios en término. Según se supo, Pérsico solo estaba dispuesto a pagar el "alquiler" de la frecuencia pero no a aportar el dinero necesario para que los trabajadores reciban su salario. De acuerdo con algunas fuentes el dinero aportado por el Movimiento Evita para alquilar la radio oscilaba entre 20 mil y 30 mil pesos mensuales, mientras que la planta nominal de sueldos estaba muy por debajo de esa cifra.

El lunes 19 de enero, a pocas horas de su regreso de vacaciones, Viale ordenó verbalmente levantar íntegramente la programación de la radio sin brindar demasiadas explicaciones. El argumento esgrimido apuntaba a la desprolijidad con que se había manejado el contenido y la puesta en el airte de la programación. Pero otras fuentes sostienen que el motivo habría sido la falta de cumplimiento del acuerdo con la gente del Movimiento Evita. Sea como fuere, los trabajadores de la emisora ahora atraviesan un momento de preocupación porque no saben a ciencia cierta si cobrarn sus salarios y, si ello ocurre, en qué momento. En tanto los diferentes programas que estaban aún saliendo al aire, no tienen claro como continuará esta historia.

Pregunto: ADEPA, ARPA y entidades similares ¿saldrán a manifestar su repudio por la abrupta medida tomada por Viale y compañía? Esas entidades y sus referentes en los medios, los periodistas que salieron a los "gritos" a repudiar el presunto levantamiento del programa de Nelson Castro por considerar que se trataba de un acto de censura y cercenamiento de la libertad de expresión ¿levantarán sus voces para denunciar un hecho que, según sus propios parametros, constituye también un episodio de censura y cercenamiento de la libertad de expresión?

Los hechos relatados y el silencio mantenido hasta ahora (y que seguramente continuará de aquí en mas) no hacen más que refrendar lo que manifesté en el post anterior a este. Los hipócritas de siempre quedarán una vez más escrachados como lo que son. Y sin atenuantes.

viernes, 16 de enero de 2009

LOS HIPOCRITAS DE SIEMPRE NO DESCANSAN

La noticia acerca del supuesto levantamiento del programa de Nelson Castro que desde hace 4 años sale al aire por Radio del Plata ha provocado un revuelo de proporciones. Como suele ocurrir cuando medidas de este tipo afectan a los representantes del poder económico y político, se alzan las voces de siempre para salir en defensa de la libre expresión y denunciar presuntos actos de censura, en este caso atribuidos al gobierno.

Esas voces críticas, que hacen gala de una defensa irrestricta de la libertad de prensa cuando se trata de cerrar filas en torno de la defensa de sus intereses personales, suelen hacer un llamativo silencio cuando situaciones similares afectan a otros periodistas que no están dentro de su “círculo áulico”. Y berrean a traves de los micrófonos o destilan gritos tribales de venganza mediante el papel impreso afirmando que el gobierno de turno “cercena los espacios para libre expresión y afecta la credibilidad del periodismo”. Incluso se ha llegado a decir, a prpósito de lo de Nelson Castro (que por el momento no ha sido confirmado) que el gobierno cada vez deja menos espacios para la opinión crítica hacia su gestión. Veamos si esto es cierto.

En el mundo de las radios, con la excepción de Radio Nacional y AM 530 La Voz de las Madres, el resto de las emisoras esta en manos de opositores a la gestión del gobierno. Desde Radio Colonia, radio que si bien es “uruguaya” tiene una profunda inserción en la audiencia local, pasando por Radio Continental, Radio Rivadavia, Radio 10, Radio Mitre, Radio La Red, Radio Splendid, Radio Belgrano y Radio El Mundo, todas emisoras de AM y de alcance geográfico importante, tienen contenidos periodísticos críticos hacia la gestión de gobierno. Haciendo un paneo por esas emisoras, uno puede escuchar de manera reiterada una línea editorial de clara tendencia opositora. Columnistas fijos como Elisa Carrio, Ricardo López Murphy, Domingo Cavallo, Carlos Menem (estos dos últimos de salida al aire permanente en la programación de Radio Colonia) dirigentes variopintos de la oposición encarnada (y encarnizada para abundar en calificativos) en la Coalición Cívica, el PRO, el radicalismo no kirchnerista, economistas y analistas políticos vinculados con el mayor multimedio del país y del diario La Nación, ventilan sus opiniones en torno de lo que hace o deja de hacer el gobierno con una clara intención de socavar y cuestionar el modelo.

Por el lado de la prensa gráfica, Clarín, La Nación, Crítica del la Argentina, Ámbito Financiero, El Cronista tienen una clara postura antigubernamental que se traduce en tapas, títulos y artículos muchas veces amañados y tendenciosos, con columnistas de los que mejor no extenderse en comentarios. Y en la televisión, con la excepción de Canal 7 y Canal Encuentro, el resto de la señales de aire y de cable tiene, cual más cual menos, discursos opositores y manejo de imágenes tendencioso y manipulador.

¿Que queda para el lado oficialista? Además de las emisoras de tevé mencionadas, al mundo radiofónico habría que sumarle Radio del Plata que, efectivamente, ha sido comprada por un grupo afín al gobierno (lo que no constituye ningun pecado) y alguna otra emisora de menor cuantía o baja potencia que no puede competir demasiado con los demás monstruos multimediáticos. A esta lista hay que sumar a Pagina 12, Miradas al Sur, El Argentino y alguna otra publicación más como los medios gráficos que respaldan en mayor o menor medida al gobierno.

De modo que, sin incluir aquí un repaso por el panorama de los medios en el interior del país, nos encontramos con que el 80 por ciento de los medios de comunicación manejados desde Buenos Aires con alcance nacional está en manos de la oposición en sus distintas variantes. ¿Cómo es posible entonces que se hable con tanta liviandad de cercenamiento de espacios por parte de quienes los detentan, muchas veces con el aporte económico de la publicidad oficial? Y si no se cree esta afirmación, los invito a repasar las páginas de esos diarios citados o los programas de radio de mayor audiencia y comprueben la cantidad de publicidad oficial que reciben.

Si levantan el programa de Nelson Castro, sobre cuya profesionalidad y actuación no abro juicio, no se tratará de otro episodio muy diferente de los que se suele vivir en esos grandes medios cuando sus periodistas no comparten la línea editorial que profesan. Cuando ello ocurre, ninguno de quienes hoy forman parte del vocinglerío por la libertad de prensa abre la boca para decir absolutamente nada. Todos ellos saben muy bien que los dueños de los medios son los que marcan la línea editorial. Si los nuevos propietarios de Radio del Plata modifican la línea editorial de la radio, Nelson Castro tiene dos opciones: aceptarla y adecuar sus opiniones o abandonar el medio y buscar otro donde su ideología cuadre mejor. Esperar a que lo echen opinando en contra de lo que la propia emisora dispone, es plantear un juego perverso para luego quedar como víctima del sistema que a ellos mismos los ampara, pero al que no dudan en cuestionar cuando les conviene.