La noticia se conoció hace poco menos de dos horas: los perfiles genéticos con los que cuenta la jueza Salgado pertenecen a Marcela y Felipe Noble, "sin dudas", de acuerdo con lo que le informaron los peritos que analizaron el material. Solo falta que la magistrada resuelva cruzar esos datos con las muestras almacenadas en el Banco Nacional de Datos Genéticos para ponerle punto final a la historia de los Noble y confirmar lo que parece irreversible: que los hijos adoptivos de Ernestina son hijos de desaparecidos durante la dictadura militar.
Obviamente ni Clarin ni La Nación incluyen en sus ediciones on line de esta tarde esa noticia. En cambio destacan una medida del juez Carbone que rechazo un planteo del gobierno para que levante la medida cautelar que mantiene inaplicable el artículo de la ley de SCA que dispone el plazo de un año para la desinversión de los monopolios. En ambos diarios la noticia esta en los primeros lugares de la "home" para que sea bien visible por quienes ingresan a ellos. Y no es casualidad.
Si la jueza Salgado dispone el cruzamiento de datos, antes de fin de año se sabrá la verdad del "Caso Noble" y consecuentemente el monopolio Clarín recibirá un golpe del que no podrá recuperarse con facilidad. El derrumbe definitivo entonces, podría estar al caer. Por eso las próximas semanas serán clave para la resolución del caso. La Nación no le irá en zaga en relación con las consecuencias, dado que es socio de Clarín no solo en sus negocios espurios sino en su política implacable de combatir y golpear al gobierno todo lo que puedan.
Negar la existencia de esta noticia, ocultarla (porque lo que no se publica no existe, segun sus propias reglas editoriales) forma parte de la endeble estrategia con la que se manejan. Por eso elijen darle prioridad a la noticia sobre la ley de SCA, fallo que por otra parte es perfectamente recurrible por el estado. No asi el del caso Noble, una vez que las identidades verdaderas queden acreditadas.
Se aproximan días de extrema importancia para el reacomodamiento del escenario mediático. Ellos lo saben y por eso esconden lo inocultable. La basura debajo de la alfombra es tanta, que al menor descuido se vuelve a desparramar, y juntarla será entonces cada vez más difícil.
Marcelo Bartolomé
NOTA: La foto que ilustra este post fue tomada prestada del sitio www.noperdonamos.blogspot.com
Bienvenidos. Este es simplemente un espacio para la reflexión y la exposición de opiniones sobre lo que nos ocurre en el país y en el mundo. Y aquí estamos de vuelta, después de tanto tiempo en silencio.Hay demasiadas cosas para decir mientras muchos otros callan. Trataremos de ventilarlas.
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viernes, 26 de noviembre de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
UNA CARTA LLAMATIVA
¿Qué es lo que valora o analiza un editor en jefe a la hora de publicar un material periodístico en un medio? Una pregunta de manual para quienes estamos en el ejercicio de esta profesión desde hace tantos años (más de 30 en mi caso). También el manual brinda una respuesta concreta para esa pregunta. Pero lo cierto es que las evaluaciones no se hacen todas con una misma vara. Por esa razón vemos hoy la manipulación en límites nunca antes imaginados con la información que a diario consumimos a traves de los medios gráficos, radioeléctricos y en la red.
Perfil.com publica hoy en su portada, en un stio poco relevante, una carta que el ex director de Radio Mitre, Jorge Santos, le envió al CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto. El título con el que se presenta la información dice “Un ex Clarín le pidió a Magnetto que ponga límites morales a Tinelli”. Cuando haces click en ese título, en la bajada podes leer que, según Perfil, en su carta Santos compara a Magnetto con Kirchner.
Y como siempre ocurre en situaciones como esta, cuando comenzas a leer el contenido de la carta te encontrás con varias sorpresas. La primera es que el pedido de límites morales para Tinelli aparece recién al final. Que la presunta comparación con Kirchner es absolutamente subjetiva. Y la mayor….bueno, la mayor mejor encontrala vos leyendo la carta. (Para leer la nota click ACA ).
Resulta llamativo, no obstante, que se haya publicado el texto completo de la carta. Sobre todo porque el titulo con que se la presenta constituye un recorte exagerado de su contenido ya que ni siquiera alude a la porción más importante de los dichos de Santos. Y además porque, al fin de cuentas, hasta podría decirse que los reclamos que formula en la parte más inportante de la carta bien podrían ser dirigidos al propio Fontevecchia, director general de la editorial Perfil. Leela y espero tus comentarios.
PD: ¿Hace falta señalar que Clarin.com no da acuse de recibo de la carta?
Perfil.com publica hoy en su portada, en un stio poco relevante, una carta que el ex director de Radio Mitre, Jorge Santos, le envió al CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto. El título con el que se presenta la información dice “Un ex Clarín le pidió a Magnetto que ponga límites morales a Tinelli”. Cuando haces click en ese título, en la bajada podes leer que, según Perfil, en su carta Santos compara a Magnetto con Kirchner.
Y como siempre ocurre en situaciones como esta, cuando comenzas a leer el contenido de la carta te encontrás con varias sorpresas. La primera es que el pedido de límites morales para Tinelli aparece recién al final. Que la presunta comparación con Kirchner es absolutamente subjetiva. Y la mayor….bueno, la mayor mejor encontrala vos leyendo la carta. (Para leer la nota click ACA ).
Resulta llamativo, no obstante, que se haya publicado el texto completo de la carta. Sobre todo porque el titulo con que se la presenta constituye un recorte exagerado de su contenido ya que ni siquiera alude a la porción más importante de los dichos de Santos. Y además porque, al fin de cuentas, hasta podría decirse que los reclamos que formula en la parte más inportante de la carta bien podrían ser dirigidos al propio Fontevecchia, director general de la editorial Perfil. Leela y espero tus comentarios.
PD: ¿Hace falta señalar que Clarin.com no da acuse de recibo de la carta?
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miércoles, 5 de mayo de 2010
LAS ESTRATEGIAS DE LOS DIARIOS DE MAYOR VENTA
El domingo 2 de mayo Clarin en su portada sigue hablando de coimas y se basa en un relato ambiguo y poco consistente de Antonini Wilson mientras que La Nación habla de comisiones y que se investiga para ver si se pagaron coimas. En este diario se puede observar que el desarrollo de la información es mas político con tiros por elevación, es más subjetivo que Clarin, que termina siendo más frontal y casi desesperado.
Página 12 vuelve a la carga de su portada con denuncias contra el comportamiento del cardenal Bergoglio durante la dictadura. Habla del acto político en que se convertirá su tedeum del 25 de mayo en la catedral metropolitana.
Clarin y La Nación, pese a sus caídas, siguen siendo los diarios más leídos. En consecuencia cuentan con grandes chances de seguir marcando agenda y la cancha informativa a base de noticias concretas pero también de subjetividades, por eso pueden insistir en estrategias diferentes pero que confluyen en un mismo juego táctico que es el de continuar instalando la peor imágen posible del gobierno, profundizando sus errores, minimizando u ocultando sus aciertos y presionando sobre determinados hechos políticos y económicos que se les tornan funcionales a sus objetivos. Ejemplos: las tapas del domingo de uno y otro diario son una muestra de la estrategia de la que hablamos.
Analicemos el panorama: si se insiste en hablar de coimas aunque no haya nada confirmado de manera categórica todavía, si se insiste en denunciar ataques y hostigamientos a periodistas que no sufrieron ningún daño físico ni a sus bienes personales, si se insiste en hablar de inflación galopante o desmedida, si se insiste en recortar deliberadamente el contenido informativo para adecuarlo a sus fines, si se insiste en ocultar determinada información de índole claramente positiva para potenciar y profundizar lo negativo, si se insiste en poblar su portada de interpretaciones negativas de la realidad, si se insiste en editorializar absolutamente en todo al punto de no distinguir cuando se informa y cuando se opina, y todo esto ocurre desde la tapa y las páginas del diario más leído del país estamos frente a una clara operación política de prensa mediante el manejo espurio de la información. Clarín sabe que aún le queda una porción importante de su poderío y lo aplica a destajo para ubicar al imaginario de sus lectores ante un escenario con el que procura invisibilizar lo que más temprano que tarde será noticia y frente a lo cual, aunque calle o mienta, no podrá correrse: el resultado de las pruebas de adn de los hijos adoptivos de la Ernestina de Noble y el fallo de la Corte Suprema sobre la ley de servicios de comunicación audiovisual, que se presume será favorable a su inmediata aplicación. Esos dos golpes se convertirán en los más duros y definitivos sobre su accionar.
El lunes 3 de mayo, Adrian Ventura escribe en La Nación un alegato escandaloso contra la ley de servicios de comunicación audiovisual y a favor de los lobbies empresarios que ven amenazada su concentración de empresas de comunicación. Lo hace sobre una serie de lecturas de absoluta subjetividad respecto de la legitimidad, ya no solo de los recursos presentados ante la justicia sino incluso sobre la sanción de la ley propiamente dicha. Leer este articulo es leer un ejemplo más acerca de cómo operar desde un medio de comunicación a favor de intereses particulares avanzando contra los intereses generales a partir de un instrumento legal discutido y sancionado con absoluta legitimidad por ambas cámaras del congreso por abrumadora mayoría.
Pero ahora resulta que la discusión, a supuesta falta de temas para cuestionar a como de lugar todo lo que huela a oficialismo directo o indirecto, es si el programa 6,7,8 es o no un programa periodístico. La polémica se desato entre Marcelo Stiletano, columnista de espectáculos de La Nación y del programa que conduce Victor Hugo Morales por radio Continental, y este ultimo.(Leer y escuchar AQUI un fragmento de la polémica)
Es de una pobreza tan lamentable la argumentación esgrimida por Stiletano que uno termina por tener la confirmación de que hay que agarrarse de cualquier cosa para poder seguir pegándole al gobierno.
Stiletano dice que está esperando que Canal 7 convoque a personajes que tengan una postura contraria al gobierno. O Stiletano no ve televisión o miente descaradamente (me inclino a pensar en una mixtura de ambas cosas). Porque desde el 2008, en pleno conflicto por las retenciones, hasta el presente, he visto en los pocos programas de contenido periodístico del canal público a invitados con posturas críticas al gobierno. y si no fueron más es porque no aceptaron la invitación. Stiletano no puede desconocer que numerosos personajes políticos, gremiales, sociales, críticos u opositores al gobierno, no quieren ser entrevistados por periodistas que comulguen con el gobierno.
Me ha pasado a mi de manera inocultable con gente como Alfredo de Angeli, Ernesto Sanz, Luis Juez, Elisa Carrio, por mencionar algunos. Jamas pude entrevistarlos en mi programa de radio que hice el año pasado en Concepto am. Se me llego incluso a decir que “con periodistas oficialistas no hablo”. Textual. Y para mayores datos, algunos potenciales anunciantes privados se negaron a pautar publicidad en el programa solo porque tenía un claro enfoque de defensa al gobierno, razón por la cal tuve que levantarlo por no poder seguir solventándolo.
Insisto: Stiletano no puede argumentar no saber esta situación, porque de otro modo tengo que aceptar que vive con una escafandra adentro de un freezer. Stiletano es, finalmente, funcional a los intereses de La Nación, del mismo modo que los periodistas estrella del grupo Clarin, que responden a sus mandatarios sin poner en tela de juicio ni las formas ni el fondo. Stiletano no mide con la misma vara. Por el contario, aplica la que más le conviene para tratar de ajustar su discurso. Lo mismo que hace la mayoría de los periodistas que han rifado su prestigio (como, por ejemplo, el propio Stiletano) en pos de una sumisión lamentable a sus mandatarios de turno por un sueldo más que aceptable.
Estas son nada más que muestras pequeñas si se quiere de la más grande operación periodística montada contra un gobierno por las corporaciones mediáticas de la que yo por lo menos tenga memoria. Como dijera Aliverti al recibir su Martin Fierro, les exijo respeto a la hora de utilizar las palabras, respeto por sus lectores, radioescuchas y televidentes, respeto por el ejercicio de la profesión, respeto por la investidura humana que nos convierte a todos en pares a la hora de ser juzgados.
Marcelo Bartolomé
Página 12 vuelve a la carga de su portada con denuncias contra el comportamiento del cardenal Bergoglio durante la dictadura. Habla del acto político en que se convertirá su tedeum del 25 de mayo en la catedral metropolitana.
Clarin y La Nación, pese a sus caídas, siguen siendo los diarios más leídos. En consecuencia cuentan con grandes chances de seguir marcando agenda y la cancha informativa a base de noticias concretas pero también de subjetividades, por eso pueden insistir en estrategias diferentes pero que confluyen en un mismo juego táctico que es el de continuar instalando la peor imágen posible del gobierno, profundizando sus errores, minimizando u ocultando sus aciertos y presionando sobre determinados hechos políticos y económicos que se les tornan funcionales a sus objetivos. Ejemplos: las tapas del domingo de uno y otro diario son una muestra de la estrategia de la que hablamos.
Analicemos el panorama: si se insiste en hablar de coimas aunque no haya nada confirmado de manera categórica todavía, si se insiste en denunciar ataques y hostigamientos a periodistas que no sufrieron ningún daño físico ni a sus bienes personales, si se insiste en hablar de inflación galopante o desmedida, si se insiste en recortar deliberadamente el contenido informativo para adecuarlo a sus fines, si se insiste en ocultar determinada información de índole claramente positiva para potenciar y profundizar lo negativo, si se insiste en poblar su portada de interpretaciones negativas de la realidad, si se insiste en editorializar absolutamente en todo al punto de no distinguir cuando se informa y cuando se opina, y todo esto ocurre desde la tapa y las páginas del diario más leído del país estamos frente a una clara operación política de prensa mediante el manejo espurio de la información. Clarín sabe que aún le queda una porción importante de su poderío y lo aplica a destajo para ubicar al imaginario de sus lectores ante un escenario con el que procura invisibilizar lo que más temprano que tarde será noticia y frente a lo cual, aunque calle o mienta, no podrá correrse: el resultado de las pruebas de adn de los hijos adoptivos de la Ernestina de Noble y el fallo de la Corte Suprema sobre la ley de servicios de comunicación audiovisual, que se presume será favorable a su inmediata aplicación. Esos dos golpes se convertirán en los más duros y definitivos sobre su accionar.
El lunes 3 de mayo, Adrian Ventura escribe en La Nación un alegato escandaloso contra la ley de servicios de comunicación audiovisual y a favor de los lobbies empresarios que ven amenazada su concentración de empresas de comunicación. Lo hace sobre una serie de lecturas de absoluta subjetividad respecto de la legitimidad, ya no solo de los recursos presentados ante la justicia sino incluso sobre la sanción de la ley propiamente dicha. Leer este articulo es leer un ejemplo más acerca de cómo operar desde un medio de comunicación a favor de intereses particulares avanzando contra los intereses generales a partir de un instrumento legal discutido y sancionado con absoluta legitimidad por ambas cámaras del congreso por abrumadora mayoría.
Pero ahora resulta que la discusión, a supuesta falta de temas para cuestionar a como de lugar todo lo que huela a oficialismo directo o indirecto, es si el programa 6,7,8 es o no un programa periodístico. La polémica se desato entre Marcelo Stiletano, columnista de espectáculos de La Nación y del programa que conduce Victor Hugo Morales por radio Continental, y este ultimo.(Leer y escuchar AQUI un fragmento de la polémica)
Es de una pobreza tan lamentable la argumentación esgrimida por Stiletano que uno termina por tener la confirmación de que hay que agarrarse de cualquier cosa para poder seguir pegándole al gobierno.
Stiletano dice que está esperando que Canal 7 convoque a personajes que tengan una postura contraria al gobierno. O Stiletano no ve televisión o miente descaradamente (me inclino a pensar en una mixtura de ambas cosas). Porque desde el 2008, en pleno conflicto por las retenciones, hasta el presente, he visto en los pocos programas de contenido periodístico del canal público a invitados con posturas críticas al gobierno. y si no fueron más es porque no aceptaron la invitación. Stiletano no puede desconocer que numerosos personajes políticos, gremiales, sociales, críticos u opositores al gobierno, no quieren ser entrevistados por periodistas que comulguen con el gobierno.
Me ha pasado a mi de manera inocultable con gente como Alfredo de Angeli, Ernesto Sanz, Luis Juez, Elisa Carrio, por mencionar algunos. Jamas pude entrevistarlos en mi programa de radio que hice el año pasado en Concepto am. Se me llego incluso a decir que “con periodistas oficialistas no hablo”. Textual. Y para mayores datos, algunos potenciales anunciantes privados se negaron a pautar publicidad en el programa solo porque tenía un claro enfoque de defensa al gobierno, razón por la cal tuve que levantarlo por no poder seguir solventándolo.
Insisto: Stiletano no puede argumentar no saber esta situación, porque de otro modo tengo que aceptar que vive con una escafandra adentro de un freezer. Stiletano es, finalmente, funcional a los intereses de La Nación, del mismo modo que los periodistas estrella del grupo Clarin, que responden a sus mandatarios sin poner en tela de juicio ni las formas ni el fondo. Stiletano no mide con la misma vara. Por el contario, aplica la que más le conviene para tratar de ajustar su discurso. Lo mismo que hace la mayoría de los periodistas que han rifado su prestigio (como, por ejemplo, el propio Stiletano) en pos de una sumisión lamentable a sus mandatarios de turno por un sueldo más que aceptable.
Estas son nada más que muestras pequeñas si se quiere de la más grande operación periodística montada contra un gobierno por las corporaciones mediáticas de la que yo por lo menos tenga memoria. Como dijera Aliverti al recibir su Martin Fierro, les exijo respeto a la hora de utilizar las palabras, respeto por sus lectores, radioescuchas y televidentes, respeto por el ejercicio de la profesión, respeto por la investidura humana que nos convierte a todos en pares a la hora de ser juzgados.
Marcelo Bartolomé
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miércoles, 28 de abril de 2010
LAMENTABLE ACTITUD HIPOCRITA DEL SENADO
Asistimos hoy a uno de los ejercicios de hipocresía más tremendos de los que se tenga memoria. Por lo menos yo, no recuerdo un episodio de estas características en los 27 años que llevamos de retorno al sistema democrático.
El senado votó por unanimidad una declaración de repudio a los ataques contra la libertad de expresión. Es el corolario de la presencia, esta mañana en el senado, de presuntos periodistas independientes como Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú entre otros, pidiéndoles a los legisladores que los respalden y protejan de lo que consideran son ataques contra la libertad de expresión.
El famoso afiche sin firma que pone las fotos de los empleados más renombrados del grupo Clarin (ahora sí me resisto a llamarlos periodistas) fue el disparador de los reclamos. Estos voceros rentados de intereses ajenos atribuyen esta movida al gobierno, pero lo hacen sin pruebas ni elementos sustentables. Y además se manifestaron preocupados (yo diría asustados) por el simbólico juicio popular que mañana las Madres de Plaza de Mayo realizarán contra ese grupete de repetidores de consignas, cuyo único efecto será nada más que simbólico y que no les hará perder ni un centavo de sus salarios ni un segundo de aire o centímetro de columna en los medios en los que trabajan.
Los senadores en bloque salieron prestos a vociferar en contra de lo que los propios medios en cuestión califican de “escrache”, “linchamiento”, “enjuiciamiento” “ataques” y exabruptos por el estilo (ver www.marcelobartolome.wordpress.com – “El lenguaje de los medios y la crispación”). Hubo, es cierto, algunas voces oficialistas, que salieron a reclamar no atribuirle al gobierno una maniobra de semejantes características y menos aún sin pruebas objetivas y basándose solo en subjetividades. Pero al final, todos se aunaron para respaldar a esos sujetos, escudándose en un genérico respaldo a la libertad de expresión.
Un comportamiento de hipocresía inconcebible, injustificable y que no puede ser pasado por alto, por lo menos por quien esto escribe. Porque esos mismos legisladores no tuvieron una actitud semejante frente a verdaderos ataques a la libertad de expresión contra periodistas comprometidos con sus ideas como los que fueron despedidos por el grupo Vila Manzano en Rosario, o los cientos de trabajadores que fueron amedrentados por sus patronales durante la discusión previa a la votación de la Ley de Servicios Audiovisuales por no mantener ni repetir lo que las empresas para las que trabajan les ordenaban, por mencionar solo dos ejemplos recientes en el tiempo, pero que de ninguna manera excluyen a otros similares ocurridos en los últimos años.
Es inconcebible además, porque le extienden un manto de credibilidad y respeto a personajes que, desde la plataforma del periodismo, han hecho de la mentira, la descalificación, la tergiversación informativa, una práctica cotidiana. Y que en su mayoría trabaja en un medio cuya dueña esta trabando a como de lugar la prosecución de un juicio en su contra para develar la verdadera identidad de sus dos hijos adoptados de manera irregular durante la dictadura, de la que además fue cómplice. Muchos de ellos jamás han sido para mi ni compañeros de ruta ni colegas de profesión.
Otros de ese mismo grupo, quienes alguna vez estuvieron en ese lugar, han dejado de estar allí desde hace ya bastante tiempo. Ninguno de ellos ni de tantos otros que en diferentes lugares del país se comportan de la misma forma, tienen absolutamente nada que ver conmigo en el ejercicio del periodismo. Son los que hablan de respeto a la libertad de expresión pero entendida como el cercenamiento del derecho ciudadano a informarse verazmente
Razones más que suficientes para rechazar de plano semejante respaldo de parte de una de las cámaras que componen uno de los tres poderes de la Nación.
Marcelo Bartolomé
El senado votó por unanimidad una declaración de repudio a los ataques contra la libertad de expresión. Es el corolario de la presencia, esta mañana en el senado, de presuntos periodistas independientes como Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú entre otros, pidiéndoles a los legisladores que los respalden y protejan de lo que consideran son ataques contra la libertad de expresión.
El famoso afiche sin firma que pone las fotos de los empleados más renombrados del grupo Clarin (ahora sí me resisto a llamarlos periodistas) fue el disparador de los reclamos. Estos voceros rentados de intereses ajenos atribuyen esta movida al gobierno, pero lo hacen sin pruebas ni elementos sustentables. Y además se manifestaron preocupados (yo diría asustados) por el simbólico juicio popular que mañana las Madres de Plaza de Mayo realizarán contra ese grupete de repetidores de consignas, cuyo único efecto será nada más que simbólico y que no les hará perder ni un centavo de sus salarios ni un segundo de aire o centímetro de columna en los medios en los que trabajan.
Los senadores en bloque salieron prestos a vociferar en contra de lo que los propios medios en cuestión califican de “escrache”, “linchamiento”, “enjuiciamiento” “ataques” y exabruptos por el estilo (ver www.marcelobartolome.wordpress.com – “El lenguaje de los medios y la crispación”). Hubo, es cierto, algunas voces oficialistas, que salieron a reclamar no atribuirle al gobierno una maniobra de semejantes características y menos aún sin pruebas objetivas y basándose solo en subjetividades. Pero al final, todos se aunaron para respaldar a esos sujetos, escudándose en un genérico respaldo a la libertad de expresión.
Un comportamiento de hipocresía inconcebible, injustificable y que no puede ser pasado por alto, por lo menos por quien esto escribe. Porque esos mismos legisladores no tuvieron una actitud semejante frente a verdaderos ataques a la libertad de expresión contra periodistas comprometidos con sus ideas como los que fueron despedidos por el grupo Vila Manzano en Rosario, o los cientos de trabajadores que fueron amedrentados por sus patronales durante la discusión previa a la votación de la Ley de Servicios Audiovisuales por no mantener ni repetir lo que las empresas para las que trabajan les ordenaban, por mencionar solo dos ejemplos recientes en el tiempo, pero que de ninguna manera excluyen a otros similares ocurridos en los últimos años.
Es inconcebible además, porque le extienden un manto de credibilidad y respeto a personajes que, desde la plataforma del periodismo, han hecho de la mentira, la descalificación, la tergiversación informativa, una práctica cotidiana. Y que en su mayoría trabaja en un medio cuya dueña esta trabando a como de lugar la prosecución de un juicio en su contra para develar la verdadera identidad de sus dos hijos adoptados de manera irregular durante la dictadura, de la que además fue cómplice. Muchos de ellos jamás han sido para mi ni compañeros de ruta ni colegas de profesión.
Otros de ese mismo grupo, quienes alguna vez estuvieron en ese lugar, han dejado de estar allí desde hace ya bastante tiempo. Ninguno de ellos ni de tantos otros que en diferentes lugares del país se comportan de la misma forma, tienen absolutamente nada que ver conmigo en el ejercicio del periodismo. Son los que hablan de respeto a la libertad de expresión pero entendida como el cercenamiento del derecho ciudadano a informarse verazmente
Razones más que suficientes para rechazar de plano semejante respaldo de parte de una de las cámaras que componen uno de los tres poderes de la Nación.
Marcelo Bartolomé
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lunes, 26 de abril de 2010
ERNESTINA, LA ENTREGADORA
Un diario, cuya dueña está fuertemente sospechada de apoderarse indebidamente de dos chicos (hoy maduros) presuntamente víctimas del terrorismo de estado no cuenta con la debida credibilidad para instalar temas lanzados, apuntados contra el estado y su gobierno al que acusa de librar una batalla particular en su contra.
Ver las tapas de las ediciones del último año y medio del diario es la mejor prueba, irrefutable por cierto, de que lo que se pretende es, a como de lugar y cada vez con menor (hoy casi sin ningún) respeto por las más elementales reglas que debieran conducir el ejercicio del periodismo, impedir que se desmorone el imperio que fueron construyendo a lo largo de los últimos 35 años.
Hoy es el gobierno actual, pero hagamos memoria, repasemos los archivos y veremos que los embates han sido siempre los mismos, quizás más sutiles, menos desembozados, pero con igual intención: conservar su poder y su hegemonía. No es entonces una pelea contra el kirchnerismo personalizado en un ex presidente y una presidenta, sino contra un proyecto que como ninguno cuestiona su poder a fondo.
En ocasiones anteriores, logró contener, evitar, presionar a los sectores que de manera muy débil, sin convicciones, pretendieron hacer lo mismo. Incluso descargó toda su artillería cuando vislumbraba que ese poder, su poder, podía ser puesto en tela de juicio. O cuando los intereses a los que responde históricamente entraban en una incipiente zona de riesgo, aún cuando no se advirtiera un ataque frontal. Sus maniobras tuvieron éxito y si era necesario empujar gobiernos, justificar muertes, silenciar o promover delitos, distorsionar e incluso mentir, no había reparos. Se hacía y se convencía de que estaba bien hecho.
Hoy, este grupo monopólico, ultraconcentrado y diversificado como pocos, enfrenta una situación que no previó ni en el peor escenario proyectado. Ahora debe vérselas con un panorama en el que los tiempos se le acortan de manera acelerada. Sabe que más temprano que tarde todo el castillo se desmoronará sin contemplaciones. Ante ello, pone en práctica lo que cualquier persona hace cuando ve que el final es casi irreversible: da manotazos de ahogado a diestra y siniestra. Busca desesperadamente un golpe de efecto que le permita revertir, aunque sea en parte, el escenario adverso.
Y en esa práctica no titubea, no duda ni vacila en exponer a las propias víctimas de una situación de la que, en principio no son culpables: los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Marcela y Felipe, a quienes se presenta de manera permanente como un preciado tesoro, son entregados como prenda de cambio y utilizados como herramienta innoble (permítaseme la verbigracia) en el campo de batalla donde la derrota es solo cuestión de tiempo.
La Noble Ernestina no solo busca desesperadamente evitar la caída estrepitosa de su imperio. Busca salvar su propio pellejo, su figura de carne y hueso, porque sabe que el resultado final no será gravoso para Marcela y Felipe sino para ella. Porque tras revelarse las identidades verdaderas de sus hijos adoptivos, deberá hacerse cargo ante la justicia de los delitos cometidos para quedarse con esas dos personas. Un panorama que le tiene reservado no menos de 10 años de cárcel. Y ante semejante alternativa no dudó ni un instante en exponer a sus hijos adoptivos en una solicitada que ellos simplemente firmaron (porque está clarísimo que ni la escribieron ni diseñaron) y, como frutilla del postre, ante las cámaras de Canal 13 y TN, en una manifestación de presión descalificadora y que desvirtúa por completo cualquier atisbo de cariño hacia ellos. La Noble Herrera juega con sus hijos como en una ruleta rusa, pensando que puede obtener algún rédito que la libre de lo que el destino le tiene inexorablemente deparado.
Al exponerlos públicamente, Ernestina está pidiendo a un sector de la sociedad un acto de piedad no hacia ellos, víctimas absolutas de toda esta penosa situación, sino hacia su propia persona. “Mírenlos, ellos son capaces de humanizarme, de concederme la credibilidad de la que carezco, de incidir en el costado sensible que toda persona tiene, aun bajo 7 capas de piel, para que observe lo que me ocurre con un poco más de caridad. Para que les digan con sus voces y sus gestos lo que no me creen a mi. Se los entrego con la esperanza de salvarme, porque yo ya los he salvado a ellos”. La indignidad llevada hacia los extramuros de la condición humana.
Esta actitud de esa mujer y todo su emporio, cuenta con el respaldo explícito no solo de su cuerpo de abogados y asesores sino de los empleados a sueldos (exorbitantes por otra parte) que le hacen el coro día tras día en los medios de su propiedad. En principio son todos y cada uno de los personajes que aparecen con foto incluída en el famoso afiche de la discordia y que se autodenominan periodistas independientes, a los que habría que agregar otra cantidad no menor de anónimos que seguramente colaboran de manera decidida en esta batalla con tal de salvar un empleo y un salario. Todos ellos saben que cuando sobrevenga la caída, también sufrirán las consecuencias inapelables. No habrá lugar para las elaboraciones discursivas en las páginas de sus publicaciones, en las pantallas de sus canales ni a través de sus radios. El crédito se habrá acabado junto con ellos. Hoy mismo, con la caída de las ventas y los niveles de audiencia, están gastando a cuenta lo poco que queda de ese cheque en blanco del que dispusieron durante tantas décadas.
Con Ernestina presa nada será igual. El emporio se salva únicamente con la impunidad que otorga el poder. Ellos lo saben. Pero lo que no saben es cómo recomponerse el día después. Tampoco saben que ese día marcará el final inapelable que impide cualquier tipo de reacomodamiento. El poder que les dio impunidad los hizo sentirse semidioses, a salvo de cualquier penuria terrenal. A Icaro le pasó exactamente lo mismo, y no hubo Dios del Olimpo que lo salvara. A ellos tampoco.
Marcelo Bartolomé
Ver las tapas de las ediciones del último año y medio del diario es la mejor prueba, irrefutable por cierto, de que lo que se pretende es, a como de lugar y cada vez con menor (hoy casi sin ningún) respeto por las más elementales reglas que debieran conducir el ejercicio del periodismo, impedir que se desmorone el imperio que fueron construyendo a lo largo de los últimos 35 años.
Hoy es el gobierno actual, pero hagamos memoria, repasemos los archivos y veremos que los embates han sido siempre los mismos, quizás más sutiles, menos desembozados, pero con igual intención: conservar su poder y su hegemonía. No es entonces una pelea contra el kirchnerismo personalizado en un ex presidente y una presidenta, sino contra un proyecto que como ninguno cuestiona su poder a fondo.
En ocasiones anteriores, logró contener, evitar, presionar a los sectores que de manera muy débil, sin convicciones, pretendieron hacer lo mismo. Incluso descargó toda su artillería cuando vislumbraba que ese poder, su poder, podía ser puesto en tela de juicio. O cuando los intereses a los que responde históricamente entraban en una incipiente zona de riesgo, aún cuando no se advirtiera un ataque frontal. Sus maniobras tuvieron éxito y si era necesario empujar gobiernos, justificar muertes, silenciar o promover delitos, distorsionar e incluso mentir, no había reparos. Se hacía y se convencía de que estaba bien hecho.
Hoy, este grupo monopólico, ultraconcentrado y diversificado como pocos, enfrenta una situación que no previó ni en el peor escenario proyectado. Ahora debe vérselas con un panorama en el que los tiempos se le acortan de manera acelerada. Sabe que más temprano que tarde todo el castillo se desmoronará sin contemplaciones. Ante ello, pone en práctica lo que cualquier persona hace cuando ve que el final es casi irreversible: da manotazos de ahogado a diestra y siniestra. Busca desesperadamente un golpe de efecto que le permita revertir, aunque sea en parte, el escenario adverso.
Y en esa práctica no titubea, no duda ni vacila en exponer a las propias víctimas de una situación de la que, en principio no son culpables: los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Marcela y Felipe, a quienes se presenta de manera permanente como un preciado tesoro, son entregados como prenda de cambio y utilizados como herramienta innoble (permítaseme la verbigracia) en el campo de batalla donde la derrota es solo cuestión de tiempo.
La Noble Ernestina no solo busca desesperadamente evitar la caída estrepitosa de su imperio. Busca salvar su propio pellejo, su figura de carne y hueso, porque sabe que el resultado final no será gravoso para Marcela y Felipe sino para ella. Porque tras revelarse las identidades verdaderas de sus hijos adoptivos, deberá hacerse cargo ante la justicia de los delitos cometidos para quedarse con esas dos personas. Un panorama que le tiene reservado no menos de 10 años de cárcel. Y ante semejante alternativa no dudó ni un instante en exponer a sus hijos adoptivos en una solicitada que ellos simplemente firmaron (porque está clarísimo que ni la escribieron ni diseñaron) y, como frutilla del postre, ante las cámaras de Canal 13 y TN, en una manifestación de presión descalificadora y que desvirtúa por completo cualquier atisbo de cariño hacia ellos. La Noble Herrera juega con sus hijos como en una ruleta rusa, pensando que puede obtener algún rédito que la libre de lo que el destino le tiene inexorablemente deparado.
Al exponerlos públicamente, Ernestina está pidiendo a un sector de la sociedad un acto de piedad no hacia ellos, víctimas absolutas de toda esta penosa situación, sino hacia su propia persona. “Mírenlos, ellos son capaces de humanizarme, de concederme la credibilidad de la que carezco, de incidir en el costado sensible que toda persona tiene, aun bajo 7 capas de piel, para que observe lo que me ocurre con un poco más de caridad. Para que les digan con sus voces y sus gestos lo que no me creen a mi. Se los entrego con la esperanza de salvarme, porque yo ya los he salvado a ellos”. La indignidad llevada hacia los extramuros de la condición humana.
Esta actitud de esa mujer y todo su emporio, cuenta con el respaldo explícito no solo de su cuerpo de abogados y asesores sino de los empleados a sueldos (exorbitantes por otra parte) que le hacen el coro día tras día en los medios de su propiedad. En principio son todos y cada uno de los personajes que aparecen con foto incluída en el famoso afiche de la discordia y que se autodenominan periodistas independientes, a los que habría que agregar otra cantidad no menor de anónimos que seguramente colaboran de manera decidida en esta batalla con tal de salvar un empleo y un salario. Todos ellos saben que cuando sobrevenga la caída, también sufrirán las consecuencias inapelables. No habrá lugar para las elaboraciones discursivas en las páginas de sus publicaciones, en las pantallas de sus canales ni a través de sus radios. El crédito se habrá acabado junto con ellos. Hoy mismo, con la caída de las ventas y los niveles de audiencia, están gastando a cuenta lo poco que queda de ese cheque en blanco del que dispusieron durante tantas décadas.
Con Ernestina presa nada será igual. El emporio se salva únicamente con la impunidad que otorga el poder. Ellos lo saben. Pero lo que no saben es cómo recomponerse el día después. Tampoco saben que ese día marcará el final inapelable que impide cualquier tipo de reacomodamiento. El poder que les dio impunidad los hizo sentirse semidioses, a salvo de cualquier penuria terrenal. A Icaro le pasó exactamente lo mismo, y no hubo Dios del Olimpo que lo salvara. A ellos tampoco.
Marcelo Bartolomé
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martes, 13 de abril de 2010
CLARIN Y LOS RADICALES
No caben dudas de que muchos argentinos, todavía hoy y a pesar de las evidencias que sobran por doquier, siguen pensando que las condenas y las críticas hacia la línea editorial del diario Clarín son simplemente chicanas o enfrentamientos entre el kirchnerismo en su acepción más amplia y un grupo empresarial, concentrador de los medios de comunicación de mayor penetración en el país.
Es probable incluso que muchos sigan creyendo que lo que publica Clarin es la verdad objetiva de las cosas que pasan en el paìs en contraposición a lo que consideran las mentiras y ocultamientos del gobierno. Y otro grupo no menor por cierto, en su encendida crítica al gobierno -sin dudas legítima y aceptable- seguramente se recuesta en lo que publica el diario de los Noble para sustentar su condena cotidiana.
El rejunte opositor, personalizado en los diputados y senadores que sienten que el 28 de junio del 2009 ganaron una elección presidencial (todos y cada uno de ellos se siente presidente en función de los votos obtenidos en aquel comicio)ha hecho una manifiesta defensa del grupo Clarin, sobre todo en los días en los que mientras arreciaban las condenas y las descalificaciones hacia la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación, se llevaban adelante audiencias y debates públicos en toda la geografía argentina para mejorar y ampliar su contenido, antes de que fuera votada por absolutas mayorías parlamentarias.
Y de manera particular, las voces que sonaron con más enjundia contra la nueva ley y a favor del grupo Clarín provenían de las huestes radicales. Tanto de quienes aún hoy militan en sus filas como de aquellos que alguna vez lo hicieron y hoy han creado sus propias agrupaciones. Silvana Giudici y Elisa Carrió son dos ejemplos de unos y otros. Ellas como otros tantos, llegaron incluso a sostener que las acusaciones contra el grupo eran elementos emergentes de una pelea de carácter económico, protagonizada entre los Noble-Magneto y "los Kirchner", como gustan llamar despectivamente al matrimonio de Cristina y Néstor
Sin embargo, la historia tiene registros claros y contundentes acerca del comportamiento de Clarín en épocas no muy lejanas en el tiempo. No vamos aquí a repasar la actuación del grupo durante la dictadura. Sí en cambio, recordar un discurso del por entonces presidente Raul Alfonsín. Exactamente el 13 de febrero de 1987 Alfonsín, de manera explícita y sin medias tintas, condenaba el comportamiento del diario y su actitud "falaz" (empleo el término utilizado por el ex presidente)a la hora de titular y trabajar las noticias.
Han pasado desde entonces poco más de 23 años y sus palabras siguen teniendo tanta vigencia como entonces. ¿Servirá para que los radicales que lean esto se den cuenta de la impostura, la desverguenza, la deshonestidad intelectual que los empapa cuando hablan en contra de la ley, cuando opinan sobre el desmanejo informativo y el ocultamiento de la información? Si los archivos son irresistibles al paso del tiempo, muchos dirigentes radicales deberían dar media vuelta y marcharse a sus casas, llamarse a silencio y, por lo menos, abandonar definitivamente la práctica política. Si, es cierto...todavía creo en los reyes magos...
Marcelo Bartolomé
Es probable incluso que muchos sigan creyendo que lo que publica Clarin es la verdad objetiva de las cosas que pasan en el paìs en contraposición a lo que consideran las mentiras y ocultamientos del gobierno. Y otro grupo no menor por cierto, en su encendida crítica al gobierno -sin dudas legítima y aceptable- seguramente se recuesta en lo que publica el diario de los Noble para sustentar su condena cotidiana.
El rejunte opositor, personalizado en los diputados y senadores que sienten que el 28 de junio del 2009 ganaron una elección presidencial (todos y cada uno de ellos se siente presidente en función de los votos obtenidos en aquel comicio)ha hecho una manifiesta defensa del grupo Clarin, sobre todo en los días en los que mientras arreciaban las condenas y las descalificaciones hacia la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación, se llevaban adelante audiencias y debates públicos en toda la geografía argentina para mejorar y ampliar su contenido, antes de que fuera votada por absolutas mayorías parlamentarias.
Y de manera particular, las voces que sonaron con más enjundia contra la nueva ley y a favor del grupo Clarín provenían de las huestes radicales. Tanto de quienes aún hoy militan en sus filas como de aquellos que alguna vez lo hicieron y hoy han creado sus propias agrupaciones. Silvana Giudici y Elisa Carrió son dos ejemplos de unos y otros. Ellas como otros tantos, llegaron incluso a sostener que las acusaciones contra el grupo eran elementos emergentes de una pelea de carácter económico, protagonizada entre los Noble-Magneto y "los Kirchner", como gustan llamar despectivamente al matrimonio de Cristina y Néstor
Sin embargo, la historia tiene registros claros y contundentes acerca del comportamiento de Clarín en épocas no muy lejanas en el tiempo. No vamos aquí a repasar la actuación del grupo durante la dictadura. Sí en cambio, recordar un discurso del por entonces presidente Raul Alfonsín. Exactamente el 13 de febrero de 1987 Alfonsín, de manera explícita y sin medias tintas, condenaba el comportamiento del diario y su actitud "falaz" (empleo el término utilizado por el ex presidente)a la hora de titular y trabajar las noticias.
Han pasado desde entonces poco más de 23 años y sus palabras siguen teniendo tanta vigencia como entonces. ¿Servirá para que los radicales que lean esto se den cuenta de la impostura, la desverguenza, la deshonestidad intelectual que los empapa cuando hablan en contra de la ley, cuando opinan sobre el desmanejo informativo y el ocultamiento de la información? Si los archivos son irresistibles al paso del tiempo, muchos dirigentes radicales deberían dar media vuelta y marcharse a sus casas, llamarse a silencio y, por lo menos, abandonar definitivamente la práctica política. Si, es cierto...todavía creo en los reyes magos...
Marcelo Bartolomé
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lunes, 29 de marzo de 2010
RECHAZAR LA LEY DE MEDIOS ES APOYAR EL ENGENDRO DE LA DICTADURA
No es un concepto retórico. O una proclama de barricada. Acaso una consigna panfletaria que pueda esgrimirse en un ambiente donde todos somos pares o, en mayor o menor medida, convencidos de una misma idea.
Se trata de una concepción que debería emanar directamente del sentido común. No es casual ni sorpresivo que se estén dando actualmente semejantes embates frontales y desembozados contra la ley más democrática de los últimos 28 años. Desde la justicia, con fallos inauditos suscriptos por jueces que juraron sus cargos por los famosos Estatutos de la dictadura que reemplazaron a la Constitución. Que a su vez fueron promovidos por los representantes de los poderes mediáticos que se verían directamente afectados por esta ley, si estuviera hoy día en plena vigencia. Y respaldados desde lo político por el rejunte opositor que cada día deja más claro que solo trabaja para aquellos que les garantizan vida mediática pero no para quienes les pusieron los votos. (De paso, que bueno sería que estos últimos pudieran darse cuenta de cómo están siendo estafados una vez más por esos personajes y comiencen a leer la realidad con un poco más de seriedad y detenimiento)
Aquella famosa “ley” dictatorial, la 22.284, que ponía en vigencia un nuevo ordenamiento legal en la radiodifusión argentina, estuvo disparada por los conceptos que regían el accionar de los militares de entonces. Es decir, la lucha contra la denominada subversión, concepto fatuo en el que todos podían ser sospechosos de cualquier cosa. Banalidad que –contrasentido de la vida- ponía en riesgo a millones de personas. Despropósito legal que regulaba un servicio estratégico de la nación pero solo al servicio de una causa que no era, ni por asomo, la de las mayorías.
La concentración de medios en manos del estado, como ocurría en tiempos de la dictadura, fue de fundamental importancia para instalar el silencio y la mentira organizados. Para decirnos que la Argentina libraba una guerra justa. Para que nos sintiéramos “derechos y humanos”. Para que nos enojemos con la famosa campaña antiargentina en Europa. Para creernos el cuento de que con el Mundial ganábamos todos aunque no llegáramos a la final. En otras palabras, aquella concentración monopólica en manos del estado facilitó la unificación del discurso dictatorial. Anuló el consenso. Calló (hasta con la muerte) a las voces que osaban contradecir el mandato mediático. Diseño los discursos con que se nos adormeció la mente y se nos alejaba de la capacidad de discernir. Con el conjunto de emisoras de radio y televisión repitiendo exactamente lo mismo, la verdad del poder terminó siendo la verdad revelada. La réplica de tales discursos cotidianos, estaba al otro día en la tapa y las páginas de los principales diarios nacionales, gracias a Papel Prensa y su abastecimiento de papel de diario a precio de remate. Un sistema a pedir de boca. (O de Goebbels y, más acá, de Orwell…) Hasta que semejante burbuja estalló y la verdad comenzó a salir lenta pero inexorablemente a la luz.
Hoy ocurre exactamente lo mismo y lo contrario al mismo tiempo. Qué loco no? O pasa una cosa o pasa la otra, pero hoy día tales conceptos se mezclan en el medio de la disrupción del discurso y del metamensaje absolutista que emana de las bocas de expendio de los nostálgicos del pasado.
Hoy día, la concentración de los medios está en manos de dos o tres grupos empresarios privados que, desde luego, defienden claramente sus intereses a como de lugar, sin medir las consecuencias ni reparando en las armas a emplear. El cambio de manos concentradoras es lo diferente. Pero el resultado que obtienen es el mismo que obtuvo la dictadura con su propia concentración estatal. Los favorecidos con los beneplácitos de los dictadores (léase Clarin, La Nación, Atántida y sus rezagos, y una cantidad variopinta de políticos y empresarios que incursionan en los medios) demuestran ser excelentes alumnos. Saben que con la unificación discursiva, la verdad del poder se convierte en verdad absoluta. Lo saben claramente porque ellos fueron piezas nucleares en la elaboración y difusión de aquel mensaje. Hoy recogen sus resultados y ni por asomo están dispuestos a ceder ni un milímetro. Porque saben también que cuando la burbuja estalla, la verdad sale lenta e inexorable y descorre el velo del silencio y la mentira organizadas. Igualito que en la dictadura, pero con el amparo de la democracia.
Por eso, hoy, negarse a reconocer las bondades de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es, lisa y llanamente, acompañar la masacre discursiva del régimen militar con todas las consecuencias que de ella derivaron. No se trata de aceptar la nueva ley a ojos cerrados y sin discutirle una coma, porque no hay dudas tampoco que a esta ley la podemos mejorar, modificar, ampliar pero teniendo siempre como objetivo la multiplicidad de voces y expresiones, la diversidad cultural e informativa que nos rodea, el ejercicio contundente de la libertad de expresión. En síntesis, la práctica de aquel “ejercicio de libertad” con el que nos alentaba Rodolfo Walsh a difundir los cables informativos de ANCLA.
No hay margen para la inacción, porque esa inmovilidad inyectada desde el miedo por los dictadores de ayer no puede ni debe ser hoy el factor que les de a los responsables de tanta ignominia informativa la posibilidad de ganarnos la batalla. Esta Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es nuestra y como tal la tenemos que defender. Desde nuestros ámbitos de acción pero también sumando y aportando en aquellos donde creamos que nuestra presencia sea positiva. Es, en síntesis, una invitación a dar la pelea de manera frontal y sin esquivar el bulto. Sería imperdonable que una ley que costó lo que costó termine siendo volteada por un grupo de sinvergüenzas que no tiene, ni por asomo, autoridad moral para imponernos absolutamente nada. Pero, como siempre ocurre en estos casos, solo de nosotros depende.
Marcelo Bartolomé
Se trata de una concepción que debería emanar directamente del sentido común. No es casual ni sorpresivo que se estén dando actualmente semejantes embates frontales y desembozados contra la ley más democrática de los últimos 28 años. Desde la justicia, con fallos inauditos suscriptos por jueces que juraron sus cargos por los famosos Estatutos de la dictadura que reemplazaron a la Constitución. Que a su vez fueron promovidos por los representantes de los poderes mediáticos que se verían directamente afectados por esta ley, si estuviera hoy día en plena vigencia. Y respaldados desde lo político por el rejunte opositor que cada día deja más claro que solo trabaja para aquellos que les garantizan vida mediática pero no para quienes les pusieron los votos. (De paso, que bueno sería que estos últimos pudieran darse cuenta de cómo están siendo estafados una vez más por esos personajes y comiencen a leer la realidad con un poco más de seriedad y detenimiento)
Aquella famosa “ley” dictatorial, la 22.284, que ponía en vigencia un nuevo ordenamiento legal en la radiodifusión argentina, estuvo disparada por los conceptos que regían el accionar de los militares de entonces. Es decir, la lucha contra la denominada subversión, concepto fatuo en el que todos podían ser sospechosos de cualquier cosa. Banalidad que –contrasentido de la vida- ponía en riesgo a millones de personas. Despropósito legal que regulaba un servicio estratégico de la nación pero solo al servicio de una causa que no era, ni por asomo, la de las mayorías.
La concentración de medios en manos del estado, como ocurría en tiempos de la dictadura, fue de fundamental importancia para instalar el silencio y la mentira organizados. Para decirnos que la Argentina libraba una guerra justa. Para que nos sintiéramos “derechos y humanos”. Para que nos enojemos con la famosa campaña antiargentina en Europa. Para creernos el cuento de que con el Mundial ganábamos todos aunque no llegáramos a la final. En otras palabras, aquella concentración monopólica en manos del estado facilitó la unificación del discurso dictatorial. Anuló el consenso. Calló (hasta con la muerte) a las voces que osaban contradecir el mandato mediático. Diseño los discursos con que se nos adormeció la mente y se nos alejaba de la capacidad de discernir. Con el conjunto de emisoras de radio y televisión repitiendo exactamente lo mismo, la verdad del poder terminó siendo la verdad revelada. La réplica de tales discursos cotidianos, estaba al otro día en la tapa y las páginas de los principales diarios nacionales, gracias a Papel Prensa y su abastecimiento de papel de diario a precio de remate. Un sistema a pedir de boca. (O de Goebbels y, más acá, de Orwell…) Hasta que semejante burbuja estalló y la verdad comenzó a salir lenta pero inexorablemente a la luz.
Hoy ocurre exactamente lo mismo y lo contrario al mismo tiempo. Qué loco no? O pasa una cosa o pasa la otra, pero hoy día tales conceptos se mezclan en el medio de la disrupción del discurso y del metamensaje absolutista que emana de las bocas de expendio de los nostálgicos del pasado.
Hoy día, la concentración de los medios está en manos de dos o tres grupos empresarios privados que, desde luego, defienden claramente sus intereses a como de lugar, sin medir las consecuencias ni reparando en las armas a emplear. El cambio de manos concentradoras es lo diferente. Pero el resultado que obtienen es el mismo que obtuvo la dictadura con su propia concentración estatal. Los favorecidos con los beneplácitos de los dictadores (léase Clarin, La Nación, Atántida y sus rezagos, y una cantidad variopinta de políticos y empresarios que incursionan en los medios) demuestran ser excelentes alumnos. Saben que con la unificación discursiva, la verdad del poder se convierte en verdad absoluta. Lo saben claramente porque ellos fueron piezas nucleares en la elaboración y difusión de aquel mensaje. Hoy recogen sus resultados y ni por asomo están dispuestos a ceder ni un milímetro. Porque saben también que cuando la burbuja estalla, la verdad sale lenta e inexorable y descorre el velo del silencio y la mentira organizadas. Igualito que en la dictadura, pero con el amparo de la democracia.
Por eso, hoy, negarse a reconocer las bondades de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es, lisa y llanamente, acompañar la masacre discursiva del régimen militar con todas las consecuencias que de ella derivaron. No se trata de aceptar la nueva ley a ojos cerrados y sin discutirle una coma, porque no hay dudas tampoco que a esta ley la podemos mejorar, modificar, ampliar pero teniendo siempre como objetivo la multiplicidad de voces y expresiones, la diversidad cultural e informativa que nos rodea, el ejercicio contundente de la libertad de expresión. En síntesis, la práctica de aquel “ejercicio de libertad” con el que nos alentaba Rodolfo Walsh a difundir los cables informativos de ANCLA.
No hay margen para la inacción, porque esa inmovilidad inyectada desde el miedo por los dictadores de ayer no puede ni debe ser hoy el factor que les de a los responsables de tanta ignominia informativa la posibilidad de ganarnos la batalla. Esta Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es nuestra y como tal la tenemos que defender. Desde nuestros ámbitos de acción pero también sumando y aportando en aquellos donde creamos que nuestra presencia sea positiva. Es, en síntesis, una invitación a dar la pelea de manera frontal y sin esquivar el bulto. Sería imperdonable que una ley que costó lo que costó termine siendo volteada por un grupo de sinvergüenzas que no tiene, ni por asomo, autoridad moral para imponernos absolutamente nada. Pero, como siempre ocurre en estos casos, solo de nosotros depende.
Marcelo Bartolomé
domingo, 14 de marzo de 2010
COMO DIRIA PASCUAL SERRANO…UNA PERLITA…
Hace un rato nomás el portal de noticias INFOBAE sorprendió con un titulo enorme aludiendo a declaraciones del gran músico cubano Pablo Milanés. “PABLO MILANES ADMITIO QUE HAY QUE CONDENAR A CASTRO SI MUERE EL DISIDENTE EN HUELGA DE HAMBRE” rezaba el título que ocupaba casi todo el ancho de su portada.
Pavada de frase atribuída nada menos que a uno de los creadores, junto a Silvio Rodríguez, de la denominada Nueva Trova Cubana. Es cierto que ambos en diferentes ocasiones y contextos han vertido expresiones de tono crítico hacia la situación política en Cuba. Pero nunca de semejante tenor. A leer entonces que fue lo que dijo Pablo.
Y entonces empiezan las sospechas. Infobae dice que las declaraciones fueron hechas al diario español El Mundo , un diario que tiene una enorme simpatía por la peor derecha española, representada hoy día por José María Aznar. Y, dicho sea de paso, es una de las fuentes informativas a las que acude Infobae para abastecerse de noticias cuando no encuentra qué poner en su portada.
Leyendo las declaraciones transcriptas por el portal local, uno no deja de sorprenderse por la dureza de las expresiones puestas en boca de Milanes. Sobre todo cuando se sabe, aunque algunos lo nieguen, que los huelguistas a los que se les cuelga el mote de “disidentes políticos” no son más que delincuentes comunes que son utilizados por la contra para su propio beneficio. Y encima se hacen un festín con sus muertes, lo cual pinta sus dirigentes de cuerpo entero, que no de espíritu ya que carecen de el.
Las dudas aumentan, porque uno comienza a suponer que debe, tiene que haber un recorte, una extrapolación de alguna frase, un contexto deformado para darle a la declaración de Milanés un tinte un poco más explosivo que lo tiña de mayor espectacularidad. Y entonces vamos a ver si encontramos las declaraciones que publicó el portal en internet del diario español.
Al ingresar al portal notamos que las declaraciones no figuran en la portada ni en la búsqueda rápida de noticias en sus secciones, por lo que apelamos al buscador. Aparecen las declaraciones y entonces sí, lo que sospechamos como una maniobra armada con las declaraciones de Pablo queda al descubierto.
La intención de cotejar ambas publicaciones estuvo disparada no solo por nuestras propias dudas, sino porque se tornó imposible no recordar las advertencias realizadas en numerosas oportunidades por Pascual Serrano respecto del abrumador manejo de la información que suele hacer de manera cotidiana la prensa española, y que es denunciado mes a mes en su sitio www.pascualserrano.net y replicado en www.rebelión.org por no hablar de sus libros y artículos al respecto.
Les dejo aquí los links a las dos versiones de la noticia para que puedan ustedes mismos compararlas. Infobae: http://www.infobae.com/mundo/505547-101275-0-Pablo-Milanés-admitió-que-hay-que-condenar-Castro-si-muere-el-disidente-huelga-hambre
ElMundo: http://www.elmundo.es/america/2010/03/13/cuba/1268442243.html
No dejen de prestar atención a la respuesta de Milanés a la última pregunta que le hace el periodista del diario español que, por supuesto, no figura en el extracto de Infobae, que además armo las frases y las descontextualizó para adecuarlas a su mejor interés.
Otra muestra más de la manipulación informativa de nuestros medios vernáculos. Hoy domingo y mañana lunes, ¿cuántos canales de tv, emisoras de radio, portales de noticias replicarán las declaraciones de Pablo basándose solo en lo que publicó Infobae?
Besos y abrazos para todos
Pavada de frase atribuída nada menos que a uno de los creadores, junto a Silvio Rodríguez, de la denominada Nueva Trova Cubana. Es cierto que ambos en diferentes ocasiones y contextos han vertido expresiones de tono crítico hacia la situación política en Cuba. Pero nunca de semejante tenor. A leer entonces que fue lo que dijo Pablo.
Y entonces empiezan las sospechas. Infobae dice que las declaraciones fueron hechas al diario español El Mundo , un diario que tiene una enorme simpatía por la peor derecha española, representada hoy día por José María Aznar. Y, dicho sea de paso, es una de las fuentes informativas a las que acude Infobae para abastecerse de noticias cuando no encuentra qué poner en su portada.
Leyendo las declaraciones transcriptas por el portal local, uno no deja de sorprenderse por la dureza de las expresiones puestas en boca de Milanes. Sobre todo cuando se sabe, aunque algunos lo nieguen, que los huelguistas a los que se les cuelga el mote de “disidentes políticos” no son más que delincuentes comunes que son utilizados por la contra para su propio beneficio. Y encima se hacen un festín con sus muertes, lo cual pinta sus dirigentes de cuerpo entero, que no de espíritu ya que carecen de el.
Las dudas aumentan, porque uno comienza a suponer que debe, tiene que haber un recorte, una extrapolación de alguna frase, un contexto deformado para darle a la declaración de Milanés un tinte un poco más explosivo que lo tiña de mayor espectacularidad. Y entonces vamos a ver si encontramos las declaraciones que publicó el portal en internet del diario español.
Al ingresar al portal notamos que las declaraciones no figuran en la portada ni en la búsqueda rápida de noticias en sus secciones, por lo que apelamos al buscador. Aparecen las declaraciones y entonces sí, lo que sospechamos como una maniobra armada con las declaraciones de Pablo queda al descubierto.
La intención de cotejar ambas publicaciones estuvo disparada no solo por nuestras propias dudas, sino porque se tornó imposible no recordar las advertencias realizadas en numerosas oportunidades por Pascual Serrano respecto del abrumador manejo de la información que suele hacer de manera cotidiana la prensa española, y que es denunciado mes a mes en su sitio www.pascualserrano.net y replicado en www.rebelión.org por no hablar de sus libros y artículos al respecto.
Les dejo aquí los links a las dos versiones de la noticia para que puedan ustedes mismos compararlas. Infobae: http://www.infobae.com/mundo/505547-101275-0-Pablo-Milanés-admitió-que-hay-que-condenar-Castro-si-muere-el-disidente-huelga-hambre
ElMundo: http://www.elmundo.es/america/2010/03/13/cuba/1268442243.html
No dejen de prestar atención a la respuesta de Milanés a la última pregunta que le hace el periodista del diario español que, por supuesto, no figura en el extracto de Infobae, que además armo las frases y las descontextualizó para adecuarlas a su mejor interés.
Otra muestra más de la manipulación informativa de nuestros medios vernáculos. Hoy domingo y mañana lunes, ¿cuántos canales de tv, emisoras de radio, portales de noticias replicarán las declaraciones de Pablo basándose solo en lo que publicó Infobae?
Besos y abrazos para todos
viernes, 5 de marzo de 2010
EL ETERNO DEBATE SOBRE LA INDEPENDENCIA Y OBJETIVIDAD DEL PERIODISMO
(Publicada en Facebook el 20 de febrero de 2010)
Ayer,viernes 19 de febrero, miraba en el face de mi queridísimo amigo Marcelo Cena una breve polémica en torno de este tema. Me prendí dejando una opinión,quizás un poco extensa, pero fue lo que me suegió en ese momento, porque uno de los que participaba en ese breve debate hablaba precisamente de la independencia y equilibrio que debieran tener los periodistas.
Decía allí que parece ser que los que le reclaman objetividad al periodismo dirigen sus mentas solo a los que no practican una oposición basada fundamentalmente en la mentira, la tergiversación, el embuste y la creación de falsas realidades funcionales a sus propios intereses. En otras palabras: no ser periodista opositor es, por contrariu sensu, ser un oficialista de mierda. Y a ellos va dirigido el reclamo de equilibrio y objetividad.
Curioso no? Le piden objetividad y equilibrio a quienes creemos que este gobierno es digno de ser defendido y en consecuencia practicamos un periodismo en ese sentido pero callan frente a las atrocidades que la mayoría de los grupos concentrados multimedia cometen diariamente.
Y planteaba también que la discusión en torno de la objetividad y el equilibrio es una falacia, porque el periodismo objetivo o independiente no existe. ¿Independiente de que o de quien?. Nadie puede, en el ejercicio del periodismo, dejar de tomar partido frente a la realidad que lo asiste.Nadie abandona sus postulados ideológicos (que no tiene porque ser partidarios o encuadrados dentro de una estructura, sino que hablo de conjunto de ideas que modelan nuestra postura frente a la vida) para trabajar la información. Ponerse en el medio como muchos proponen es promover un neutralismo que huele a complicidad, a pretender quedar bien con dios y con el diablo.
En la edición del 20 de febrero de Pagina 12, Luis Bruchstein firma un artículo cuyo contenido condensa de manera clara, contundente, precisa, el tema en cuestión. Lo comparto por si alguno no lo vio o no leyo pagina de hoy. El link para leerla es este: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-140693-2010-02-20.html .
Leanla y que sirva para continuar y profundizar el debate. Porque si hay algo que muchos de los "perodistas independientes" como muchos se autocalifican no hacen es justamente eso: debatir ideas.
Sera por falta de ellas o por temor a perder en la partida. Como sea, creo que es absolutamente sano discutir en cualquier ámbito temas de esta naturaleza.
Un abrazo para todos.
Ayer,viernes 19 de febrero, miraba en el face de mi queridísimo amigo Marcelo Cena una breve polémica en torno de este tema. Me prendí dejando una opinión,quizás un poco extensa, pero fue lo que me suegió en ese momento, porque uno de los que participaba en ese breve debate hablaba precisamente de la independencia y equilibrio que debieran tener los periodistas.
Decía allí que parece ser que los que le reclaman objetividad al periodismo dirigen sus mentas solo a los que no practican una oposición basada fundamentalmente en la mentira, la tergiversación, el embuste y la creación de falsas realidades funcionales a sus propios intereses. En otras palabras: no ser periodista opositor es, por contrariu sensu, ser un oficialista de mierda. Y a ellos va dirigido el reclamo de equilibrio y objetividad.
Curioso no? Le piden objetividad y equilibrio a quienes creemos que este gobierno es digno de ser defendido y en consecuencia practicamos un periodismo en ese sentido pero callan frente a las atrocidades que la mayoría de los grupos concentrados multimedia cometen diariamente.
Y planteaba también que la discusión en torno de la objetividad y el equilibrio es una falacia, porque el periodismo objetivo o independiente no existe. ¿Independiente de que o de quien?. Nadie puede, en el ejercicio del periodismo, dejar de tomar partido frente a la realidad que lo asiste.Nadie abandona sus postulados ideológicos (que no tiene porque ser partidarios o encuadrados dentro de una estructura, sino que hablo de conjunto de ideas que modelan nuestra postura frente a la vida) para trabajar la información. Ponerse en el medio como muchos proponen es promover un neutralismo que huele a complicidad, a pretender quedar bien con dios y con el diablo.
En la edición del 20 de febrero de Pagina 12, Luis Bruchstein firma un artículo cuyo contenido condensa de manera clara, contundente, precisa, el tema en cuestión. Lo comparto por si alguno no lo vio o no leyo pagina de hoy. El link para leerla es este: http://www.pagina12.com.ar
Leanla y que sirva para continuar y profundizar el debate. Porque si hay algo que muchos de los "perodistas independientes" como muchos se autocalifican no hacen es justamente eso: debatir ideas.
Sera por falta de ellas o por temor a perder en la partida. Como sea, creo que es absolutamente sano discutir en cualquier ámbito temas de esta naturaleza.
Un abrazo para todos.
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