Ha pasado una semana desde los graves episodios en el Parque Indoamericano.Hay aún demasiada tela para cortar. Y con cortes que preocupan. Nadie pondrá en duda la inoperancia y la ignominia de Mauricio Macri. El es el principal responsable del abandono del sur de la ciudad, por la falta de ejecución del presupuesto para viviendas y temas sociales, de librar a su suerte a todo aquel que no sea "gente como uno viste?".Pero hay algunos episodios que arrojan dudas y que deberían ser tomados en cuenta por quienes analizan políticamente la situación.
Tiene razón la presidenta cuando afirma que estas cosas no pasan por casualidad. Y hay elementos que sustentan esa afirmación.Si bien se habló de la "inmigracion, de los inmigrantes" en general, la comunidad boliviana ha estado en el centro el centro de la mira. Que los episodios estuvieron armados no amerita la menor duda, luego de las investigaciones preliminares. La tapa de hoy de Página 12 y el informe del último numero de Miradas al Sur son contundentes. Y la comunidad boliviana ha sido cuanto manos manejada por los responsables políticos de estos lamentables hechos. Los muertos, además, llevan la impronta y la firma de Eduardo Duhalde. No es casualidad que esta situación ocurra una semana después de la difusiíon y manipulacion de los "documentos" de Wiki Leaks, uno de los cuales acusa al gobierno argentino de haber intentado persuadir al presidente Evo Morales para que modere su discurso contra Estados Unidos. Una manera encubierta de intentar enturbiar las relaciones no solo con Bolivia sino con la comunidad latinoamericana de gobiernos en general. La escalada violenta manipulada por los sectores opositores y azuzada por los medios de comunicaciòn hegemónicos obligó a intervenir al presidente boliviano que anticipó que en breve vendrá a la Argetina "para hablar con los hermanos equivocados", según sus propias palabras. Esta madrugada, hubio otros dos episodios de toma y ocupación en el sur de la ciudad de Buenos Aires que a simple vista no tienen ninguna motivacion de orden social ni plantean reclamos justos o equitativos. Parecen hechos aislados, pero son parte de la misma novela.
Hablando de los medios hegemónicos, éstos son los responsables de haber convertido a este lamentable episodio en una cuestión fundamentalmente policial, quitándole todo vestigio social. A ninguno le preocupa la falta de viviendas y el abandono por parte del gobierno de Macri. Nunca supieron donde estaba el Parque Indoamericano y sin embargo ahora les preocupa la ocupación de un espacio público que albergaba basura, ratas y hasta cadáveres no identificados. Si allí se instalaron, movidos por la necesidad y la desidia oficiales, miles de personas dejadas a la buena de Dios, no es un problema. El problema es que ese espacio publico esta ocupado. Parece que la consiga es "mejor libre, sucio y arrumbado que ocupado por necesitados", necesitados que procuran movilizar a funcionarios para que se les de la solución que se les prometió y nunca nadie cumplió.
Las encuestas, todas las encuestas, las oficiales y las opositoras, plantean escenarios ampliamente favorables para el oficialismo y la presidenta Cristina Fernández en las elecciones presidenciales. El factor económico y social es un elemento de peso para cosechar los favores de los electores. El terreno es tan fuerte, las raices echadas tan profundas, que el rejunte opositor sabe claramente que contra eso no podrá hacer absolutamente nada. Entonces, no resulta una fábula plantear que esta dispuesto a todo con tal de procurar minar y desgastar a este gobierno. Ni tampoco que este episodio les viene como anillo al dedo para poder correr el eje de la discusión y construir un escenario de caos e inseguridad, como si el país todo estuviera incendidado y a punto de estallar. Hace poco más de un mes dije en este mnismo blog que habia que prestar atención al comportamiento del rejunte porque iba a estar dispuesto a todo para tratar de llevar agua para su molino. No me equivocaba.
En ese marco hay elementos informativos que no pueden pasar inadvertidos para el análisis. La Mesa de Enlace, que estaba opacada y casi a punto de morir por sus propias diferencias internas y su incapacidad manifiesta para jugar en política, ha salido en las últimas horas a amenazar con paros y movilizaciones. Y esta tarde, Alfonsín, Stolbizer y Giustiniani estarán junto a Pablo Micheli en una manifestación frente al Ministerio de Trabajo en donde realizará su asuncion simbólica como secretario general de la CTA. Estos cuatro muchachos nunca estuvieron juntos ni para discutir sus diferencias, pero esta tarde confluirán en un acto de marcado tinte opositor que buscará subirse a la ola generada por los medios concentrados.Como en los casos anteriores, no puede hablarse de casualidad ni mera coincidencia.
El año cierra plagado de buenas noticias que hablan de un país que crece, que se consolida en sus proyectos, que analiza los caminos a seguir para resolver lo que aun falta, que dentro del contexto latinoamericano sobresale por sus logros positivos. Ya me tomare el tiempo para postear un resumen con lo que ocurre en el país real. Mientras tanto tratemos de analizar con profundidad el comportamiento de estos actores a quienes no les preocupa en lo más mñíniomo la situación social de miles de connacionales o inmigrantes ni el estado de los espacios públicos sino y sobre todo, la manera de obtener un voto más sobr4e la base de la mentira y la maniopulación informativa. No es llamativo. No saben hacer otra cosa.
Marcelo Baertolom
Bienvenidos. Este es simplemente un espacio para la reflexión y la exposición de opiniones sobre lo que nos ocurre en el país y en el mundo. Y aquí estamos de vuelta, después de tanto tiempo en silencio.Hay demasiadas cosas para decir mientras muchos otros callan. Trataremos de ventilarlas.
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martes, 14 de diciembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
SI, CRISTINA TIENE BANELCO!!
Carrió volvió a las andadas. Y por supuesto para agregar a su ya interminable lista de desvaríos, una afirmación de tremendo peso (sin que esto haga referencia a su estado físico...al de Lilita): "Esta vez hubo banelco, pero de Cristina".
La robusta diputada afirmaba de este modo que el gobierno sobornó a numerosos legisladores para que no votaran en contra del presupuesto 2011 o que se ausentaran del recinto a la hora de votar. Siguiendo al pie de la letra el libreto que le pasan sottovoce los medios hegemónicos, Carrió terminó armando un desbande entre la propia tropa más que en el seno oficialista. Peronistas opositores, radicales, socialistas, carrioistas enojados, todos salieron a pegarle como a gato en una bolsa. Buscando un quilombo ajeno se generaron uno en su propia casa.
.
La primera impresión que me provocó la afirmación de Carrió fue de indignación. Pero luego caí en la cuenta de que, sin quererlo, dijo una verdad. Sí señores! Cristina tiene y usa la Banelco.
Usa la banelco para laAsignación Universal por Hijo, ese enorme beneficio que el Grupo A pretende tirar por la borda a como de lugar. Usa la banelco para los dos aumentos obligatorios por ley y por año para los jubilados. Usa la banelco para construir escuelas en todo el pais, tantas que la semana que viene va a inaugurar la escuela 1001 (si, mil uno) en la provincia de San Juan. Usa la banelco para elevar y mantener el presupuesto destinado a la educación por encima del 6 por ciento del PBI. Usa la banelco para los RePro, el programa que le bonifica a las empresas privadas hasta el 60 por ciento del salario de sus trabajadores para evitar despidos y suspensiones. Usa la banelco para el programa Conectar Igualdad. Usa la banelco para la inversión para construir hospitales de mediana y alta compeljidad como nunca se construyern en los ultimos 50 años. Usa la banelco para poner a la Argentina a la vanguardia de la televisión digital en América Latina, generando un avance en el desarrollo tecnológico y mayores puestos de trabajo por la demanda de mano de obra que provoca la fabricación de sus componentes. Usa la banelco para llevar adelante ese plan maravilloso que se llama Argentina Trabaja con la creación de cooperativas de trabajo que ya nuclean a mas de 120 mil argentinos. Usa la banelco para tratar, cada día un poquito más aunque todavia falta mucho, que se vaya acortando la brecha y disminuyendo la desigualdad. No me importa cuanto falta. Me importa cuánto se hizo.
Para eso Cristina tiene y usa la banelco.
Los que la denuncian, en cambio, la usaron una vez, en el 2001, para joderle la vida a los trabajadores con la reforma a la ley laboral. Una pequeña diferencia no?
Marcelo Bartolomé
La robusta diputada afirmaba de este modo que el gobierno sobornó a numerosos legisladores para que no votaran en contra del presupuesto 2011 o que se ausentaran del recinto a la hora de votar. Siguiendo al pie de la letra el libreto que le pasan sottovoce los medios hegemónicos, Carrió terminó armando un desbande entre la propia tropa más que en el seno oficialista. Peronistas opositores, radicales, socialistas, carrioistas enojados, todos salieron a pegarle como a gato en una bolsa. Buscando un quilombo ajeno se generaron uno en su propia casa.
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La primera impresión que me provocó la afirmación de Carrió fue de indignación. Pero luego caí en la cuenta de que, sin quererlo, dijo una verdad. Sí señores! Cristina tiene y usa la Banelco.
Usa la banelco para laAsignación Universal por Hijo, ese enorme beneficio que el Grupo A pretende tirar por la borda a como de lugar. Usa la banelco para los dos aumentos obligatorios por ley y por año para los jubilados. Usa la banelco para construir escuelas en todo el pais, tantas que la semana que viene va a inaugurar la escuela 1001 (si, mil uno) en la provincia de San Juan. Usa la banelco para elevar y mantener el presupuesto destinado a la educación por encima del 6 por ciento del PBI. Usa la banelco para los RePro, el programa que le bonifica a las empresas privadas hasta el 60 por ciento del salario de sus trabajadores para evitar despidos y suspensiones. Usa la banelco para el programa Conectar Igualdad. Usa la banelco para la inversión para construir hospitales de mediana y alta compeljidad como nunca se construyern en los ultimos 50 años. Usa la banelco para poner a la Argentina a la vanguardia de la televisión digital en América Latina, generando un avance en el desarrollo tecnológico y mayores puestos de trabajo por la demanda de mano de obra que provoca la fabricación de sus componentes. Usa la banelco para llevar adelante ese plan maravilloso que se llama Argentina Trabaja con la creación de cooperativas de trabajo que ya nuclean a mas de 120 mil argentinos. Usa la banelco para tratar, cada día un poquito más aunque todavia falta mucho, que se vaya acortando la brecha y disminuyendo la desigualdad. No me importa cuanto falta. Me importa cuánto se hizo.
Para eso Cristina tiene y usa la banelco.
Los que la denuncian, en cambio, la usaron una vez, en el 2001, para joderle la vida a los trabajadores con la reforma a la ley laboral. Una pequeña diferencia no?
Marcelo Bartolomé
lunes, 8 de noviembre de 2010
Y BUEH...
Murió el dictador Emilio Massera. Lo acaban de informar agencias y portales informativos. Estaba internado en el Hospital Naval. La vida le soltó la mano hace poco más de una hora. Lo llorarán sus familiares más cercanos, quizás algún puñado de amigos. Pero nadie más. Nada más.
En el 2005 una pericia médica determinó que un aneurisma lo dejó incapacitado para declarar en las múltiples causas abiertas en su contra por delitos de lesa humanidad durante el genocidio. Fue declarado incapaz por demencia y esas causas se cerraron definitivamente. No hubo juicio y castigo. No hubo condena. No tuvo que escuchar de parte de los jueces las penas que, de otro modo, invariablemente le hubieran correspondido.
Fue un tipo con suerte. Las leyes de la impunidad que fueron derogadas a comienzos de este siglo le permitieron ganar tiempo. Y cuando dejaron de estar en vigencia, algunos jueces de la corporación judicial se encargaron de demorar más la cuestión. El aneurisma termino siendo para el la salvación que no merecía.
La muerte no es un episodio para celebrar, ni siquiera cuando se trata de hijos de puta de este calibre. Pero sí es legítimo sentir indiferencia. Acaso un sentimiento mucho peor. Al fin de cuentas se lo tiene merecido. Murió impune y atendido como un militar en actividad en el hospital que lo cobijó durante su dolencia.
La vida le solto la mano…y terminó haciéndole un favor.
Marcelo Bartolomé
En el 2005 una pericia médica determinó que un aneurisma lo dejó incapacitado para declarar en las múltiples causas abiertas en su contra por delitos de lesa humanidad durante el genocidio. Fue declarado incapaz por demencia y esas causas se cerraron definitivamente. No hubo juicio y castigo. No hubo condena. No tuvo que escuchar de parte de los jueces las penas que, de otro modo, invariablemente le hubieran correspondido.
Fue un tipo con suerte. Las leyes de la impunidad que fueron derogadas a comienzos de este siglo le permitieron ganar tiempo. Y cuando dejaron de estar en vigencia, algunos jueces de la corporación judicial se encargaron de demorar más la cuestión. El aneurisma termino siendo para el la salvación que no merecía.
La muerte no es un episodio para celebrar, ni siquiera cuando se trata de hijos de puta de este calibre. Pero sí es legítimo sentir indiferencia. Acaso un sentimiento mucho peor. Al fin de cuentas se lo tiene merecido. Murió impune y atendido como un militar en actividad en el hospital que lo cobijó durante su dolencia.
La vida le solto la mano…y terminó haciéndole un favor.
Marcelo Bartolomé
viernes, 14 de mayo de 2010
NO SON DESTITUYENTES NICOLAS, SON GOLPISTAS
El salvataje lanzado por el FMI y la Unión Europea para salvar al sistema financiero de Grecia, ya está haciendo agua por los cuatro costados. Son casi 700 mil millones de euros destinados a evitar que sigan colapsando los mecanismos especulativos que, en definitiva, son los que han llevado a Grecia a la situación en la que se encuentra. El propio FMI admitió hoy muy temprano que es posible que ese programa de salvataje termine en un nuevo fracaso.
España acaba de anunciar un drástico plan de ajuste que, y esto no debiera sorprender a nadie, incluye recortes en los salarios y beneficios sociales, que pone al país al borde del mismo abismo en el que se encuentra Grecia. La diferencia es que la magnitud de la economía española es superior a la griega y, en consecuencia, el impacto externo que su crisis genere será muchísimo mayor. Son 60 millones de habitantes contra 10 millones de griegos, un PBI per cápita muy superior, una economía poseedora de numerosos recursos que le permiten cierto grado de autonomía en materia de abastecimiento que Grecia no tiene y una proyección en el plano continental de mayor profundidad. Sus coletazos entonces deberán ser forzosamente mayores que los de Grecia.
Y Portugal mira de reojo, sabiendo que no tiene demasiadas chances de quedar afuera de los ajustes. De hecho el gobierno socialista portugés se debate por estas horas en la elaboración de medidas que contengan el avance de la crisis, pero en el convencimiento de que no podrán ser muy diferentes a las que han adoptado los otros dos países. Cómo hará ese gobierno un poquito más socialdemócrata (no demsiado, que quede claro)que los de España y Grecia para enfrentar la crisis y no quedar envuelto en la misma esfera neoliberal que sacude a sus vecinos, es un dilema de difícil resolución.
Este panorama demuestra que la tan mentada fortaleza de la Unión Europea es simplemente otra brubuja inventada por las corporaciones y los factores intervinientes en los negocios especulativos del sistema financiero europeo. Un grupo dominado solo por las economías más fuertes que imponen inopinadamente sus condiciones al resto, sin importar la magnitud de sus recursos económicos. En ninguna cabeza racional cabe que Grecia, Portugal, algunos países de la ex órbita soviética y hasta Portugal, queden sujetos a las mismas reglas de juego que sí pueden cumplir Alemania, Francia o Italia por poner solo dos ejemplos. La debilidad de la unión, entonces, es inocultable, y la actual crisis la pone claramente de manifiesto.
El euro, que se proponía como la próxima moneda fuerte del mercado internacional, entró en una espiral de caída que solo permite una revalorización del dólar y dejar al descubierto la falta de sustentabilidad monetaria, toda vez que el Banco Central Europeo, creado para su sostenimiento, no cuenta con las herramientas adecuadas ni la voluntad política para cumplir con su objetivo. El fantasma de la salida del euro por parte de algunos países de la unión para devaluar y procurar un posterior apreciación de sus monedas locales sobrevuela por estas horas en los despachos de sus principales funcionarios.
Resulta incomprensible e indignante que mientras este escenario se muestra sin pudor a través de los medios, sus principales columnistas y editorialistas sigan insistiendo en salidas y mecanismos que estan demostrando sus fracasos. Y digo están porque utilizar el tiempo pasado resulta insostenible en tanto el presente nos muestra de qué manera resultan inviables. El ejemplo más tajante es que mientras miran lo que ocurre como si se tratara de una película de ciencia ficción, informan que hasta el propio FMI no cree en sus recetas.
En el plano local, seguimos escuchando y leyendo a los gurúes del fracaso aconsejar en el mismo sentido. Volver al FMI, mejorar el canje de deuda, enfriar la economía, subir tasas de interés, recortar gastos, como si la Argentina estuviera envuelta en una debacle de similars características. El mejor ejemplo es un artículo que firma Manuel Solanet publicado hoy por El Cronista en el que insiste con estas recetas. (Para leer el artículo click ACA
Los medios argentinos, en su mayoría en manos de los representantes de estos sectores concentrados y afines a los postulados neoliberales y del famoso "consenso de washington", día tras día nos plantean un panorama de desastre con la intención de generar la sensación de que la Argentina está al borde de la caída. La casi totalidad del rejunte opositor se suma a ese coro y cada día que pasa deja más al descubierto que el modelo de país al que aspiran terminó en el 2001 con pobreza, miseria y muertos por doquier. Ambos grupos forman una suerte de "task force" empecinada en desgastar de manera desesperada a un gobierno que día tras día demuestra que el camino es otro. Y lo demuestra con hechos concretos y palpables, no con anuncios o promesas.
Ya no hay que hablar de embestida destituyente, como tan bien la definiera en 2008 el querido y recordado Nicolás Casullo. Lo que impulsan estos sectores es un claro intento de golpe paulatino que desemboque en una crisis artificlamente generada para volver al país injusto, excluyente, desigual, desequilibrado.
No Nicolás, ya no son destituyentes. Son lisa y llanamente, golpistas. Lástima que no estes aquí para ayurdarnos con tu sabiduría a descular con habilidad sus puntos débiles y atacarlos con inteligencia.
Marcelo Bartolomé
España acaba de anunciar un drástico plan de ajuste que, y esto no debiera sorprender a nadie, incluye recortes en los salarios y beneficios sociales, que pone al país al borde del mismo abismo en el que se encuentra Grecia. La diferencia es que la magnitud de la economía española es superior a la griega y, en consecuencia, el impacto externo que su crisis genere será muchísimo mayor. Son 60 millones de habitantes contra 10 millones de griegos, un PBI per cápita muy superior, una economía poseedora de numerosos recursos que le permiten cierto grado de autonomía en materia de abastecimiento que Grecia no tiene y una proyección en el plano continental de mayor profundidad. Sus coletazos entonces deberán ser forzosamente mayores que los de Grecia.
Y Portugal mira de reojo, sabiendo que no tiene demasiadas chances de quedar afuera de los ajustes. De hecho el gobierno socialista portugés se debate por estas horas en la elaboración de medidas que contengan el avance de la crisis, pero en el convencimiento de que no podrán ser muy diferentes a las que han adoptado los otros dos países. Cómo hará ese gobierno un poquito más socialdemócrata (no demsiado, que quede claro)que los de España y Grecia para enfrentar la crisis y no quedar envuelto en la misma esfera neoliberal que sacude a sus vecinos, es un dilema de difícil resolución.
Este panorama demuestra que la tan mentada fortaleza de la Unión Europea es simplemente otra brubuja inventada por las corporaciones y los factores intervinientes en los negocios especulativos del sistema financiero europeo. Un grupo dominado solo por las economías más fuertes que imponen inopinadamente sus condiciones al resto, sin importar la magnitud de sus recursos económicos. En ninguna cabeza racional cabe que Grecia, Portugal, algunos países de la ex órbita soviética y hasta Portugal, queden sujetos a las mismas reglas de juego que sí pueden cumplir Alemania, Francia o Italia por poner solo dos ejemplos. La debilidad de la unión, entonces, es inocultable, y la actual crisis la pone claramente de manifiesto.
El euro, que se proponía como la próxima moneda fuerte del mercado internacional, entró en una espiral de caída que solo permite una revalorización del dólar y dejar al descubierto la falta de sustentabilidad monetaria, toda vez que el Banco Central Europeo, creado para su sostenimiento, no cuenta con las herramientas adecuadas ni la voluntad política para cumplir con su objetivo. El fantasma de la salida del euro por parte de algunos países de la unión para devaluar y procurar un posterior apreciación de sus monedas locales sobrevuela por estas horas en los despachos de sus principales funcionarios.
Resulta incomprensible e indignante que mientras este escenario se muestra sin pudor a través de los medios, sus principales columnistas y editorialistas sigan insistiendo en salidas y mecanismos que estan demostrando sus fracasos. Y digo están porque utilizar el tiempo pasado resulta insostenible en tanto el presente nos muestra de qué manera resultan inviables. El ejemplo más tajante es que mientras miran lo que ocurre como si se tratara de una película de ciencia ficción, informan que hasta el propio FMI no cree en sus recetas.
En el plano local, seguimos escuchando y leyendo a los gurúes del fracaso aconsejar en el mismo sentido. Volver al FMI, mejorar el canje de deuda, enfriar la economía, subir tasas de interés, recortar gastos, como si la Argentina estuviera envuelta en una debacle de similars características. El mejor ejemplo es un artículo que firma Manuel Solanet publicado hoy por El Cronista en el que insiste con estas recetas. (Para leer el artículo click ACA
Los medios argentinos, en su mayoría en manos de los representantes de estos sectores concentrados y afines a los postulados neoliberales y del famoso "consenso de washington", día tras día nos plantean un panorama de desastre con la intención de generar la sensación de que la Argentina está al borde de la caída. La casi totalidad del rejunte opositor se suma a ese coro y cada día que pasa deja más al descubierto que el modelo de país al que aspiran terminó en el 2001 con pobreza, miseria y muertos por doquier. Ambos grupos forman una suerte de "task force" empecinada en desgastar de manera desesperada a un gobierno que día tras día demuestra que el camino es otro. Y lo demuestra con hechos concretos y palpables, no con anuncios o promesas.
Ya no hay que hablar de embestida destituyente, como tan bien la definiera en 2008 el querido y recordado Nicolás Casullo. Lo que impulsan estos sectores es un claro intento de golpe paulatino que desemboque en una crisis artificlamente generada para volver al país injusto, excluyente, desigual, desequilibrado.
No Nicolás, ya no son destituyentes. Son lisa y llanamente, golpistas. Lástima que no estes aquí para ayurdarnos con tu sabiduría a descular con habilidad sus puntos débiles y atacarlos con inteligencia.
Marcelo Bartolomé
lunes, 10 de mayo de 2010
¡ESTAMOS AISLADOS DEL MUNDO!
Es la amarga queja que solemos escuchar con extrema frecuencia de boca de los voceros de las grandes corporaciones multimediáticas y del rejunte opositor. Permanetemente le recriminan al gobierno que “se ha quedado afuera del concierto de naciones”. Concierto que por otra parte viene sonando bastante desafinado en los últimos meses. Basta con escuchar los sonidos que provinenen de Europa para ver que o los músicos son sordos o el que dirige la orquesta esta empastillado. Mientras tanto el público ( o sea los pueblos, la gente, como quieras llamarlo) sufre las consecuencias. Y qué consecuencias por otro lado!
Este mediodía el gobierno dio a conocer una carta de agradecimiento que le envió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la presidenta Cristina Fernández por su participación en la reciente cumbre nuclear que tuvo lugar en Washintgon. La carta fue recibida por el canciller Jorge Taiana de manos de la embajadora estadounidense en la Argentina, Vilma Martínez y de inmediato fue entregada a la presidenta.
Ninguno de los medios que formula ese reclamo informó de tal noticia. La Nación, Ambito Financiero, El Cronista, Perfil, Clarin (vieron que a Clarin lo puse último no? para que no digan que me la agarro siempre con la pobre Ernestina che!) publicó una sola línea en sus sitios de internet sobre este detalle no menor, por cierto. Y son los mismos que batieron el parche con que Obama no iba a recibir a Cristina (y después dijeron que sí, pero apenas 10 minutos) o que la secretaria de Estado Hillary Clinton no se iba a reunir con Cristina en Montevideo y al final vino al pie y la visitó en la Rosada (después dijeron si, pero estaba enojada…). Silencio stampa.
Ahora bien. Uno nota que la preocupación de estos medios, cuando hablan de que la Argentina está aislada del mundo, pasa exclusivamente por la relación bilateral con Estados Unidos. No importa si hay o no relaciones diplomáticas excelentes con el resto de los países. Si las hay con Estados Unidos y son buenas (por supuesto que de acuerdo con sus propios parámetros de evaluación) no importa todo lo demás.
Lo que ninguno de estos medios dice es la situación en la que esta hoy por hoy el gobierno de Estados Unidos. No dicen que Obama esta en su peor momento, que las expectativas generadas por su gestión practicamente desaparecieron, que los servicios de inteligencia están alarmados porque temen por la vida del presidente, que los sondeos de opinión le dan un nivel de aceptación apenas por encima del 20 por ciento. Ni que la derecha más retrógrada avanza a paso firme en sus reivindicaciones que desde luego van en contra de los postulados “obamistas”. En síntesis: estan preocupados por las relaciones diplomáticas de la Argentina con un país cuyo gobierno está prácticamente en la lona.
¿Crees que exagero? En la edición del domingo de Miradas al Sur hay una nota de opinión excelente donde podes leer todos estos datos y muchos otros que los contextualizan en el marco de una entrevista realizada por un medio norteamericano a Noam Chomsky, uno de los intelectuales de mayor renombre y respeto dentro y fuera de Estados Unidos. La nota no esta publicada en la edición digital de Miradas. Pero en cambio tenemos la original firmada por David Brooks, del diario mexicano La Jornada, de donde fue extraído el material. (Para leer la nota click ACA). Un boton de muestra para nada pequeño acerca de las tribulaciones de los periodistas y dirigentes vernáculos de nuestra oposición acerca de lo que para ellos significa “estar aislado del mundo”.
Marcelo Bartolomé
Este mediodía el gobierno dio a conocer una carta de agradecimiento que le envió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la presidenta Cristina Fernández por su participación en la reciente cumbre nuclear que tuvo lugar en Washintgon. La carta fue recibida por el canciller Jorge Taiana de manos de la embajadora estadounidense en la Argentina, Vilma Martínez y de inmediato fue entregada a la presidenta.
Ninguno de los medios que formula ese reclamo informó de tal noticia. La Nación, Ambito Financiero, El Cronista, Perfil, Clarin (vieron que a Clarin lo puse último no? para que no digan que me la agarro siempre con la pobre Ernestina che!) publicó una sola línea en sus sitios de internet sobre este detalle no menor, por cierto. Y son los mismos que batieron el parche con que Obama no iba a recibir a Cristina (y después dijeron que sí, pero apenas 10 minutos) o que la secretaria de Estado Hillary Clinton no se iba a reunir con Cristina en Montevideo y al final vino al pie y la visitó en la Rosada (después dijeron si, pero estaba enojada…). Silencio stampa.
Ahora bien. Uno nota que la preocupación de estos medios, cuando hablan de que la Argentina está aislada del mundo, pasa exclusivamente por la relación bilateral con Estados Unidos. No importa si hay o no relaciones diplomáticas excelentes con el resto de los países. Si las hay con Estados Unidos y son buenas (por supuesto que de acuerdo con sus propios parámetros de evaluación) no importa todo lo demás.
Lo que ninguno de estos medios dice es la situación en la que esta hoy por hoy el gobierno de Estados Unidos. No dicen que Obama esta en su peor momento, que las expectativas generadas por su gestión practicamente desaparecieron, que los servicios de inteligencia están alarmados porque temen por la vida del presidente, que los sondeos de opinión le dan un nivel de aceptación apenas por encima del 20 por ciento. Ni que la derecha más retrógrada avanza a paso firme en sus reivindicaciones que desde luego van en contra de los postulados “obamistas”. En síntesis: estan preocupados por las relaciones diplomáticas de la Argentina con un país cuyo gobierno está prácticamente en la lona.
¿Crees que exagero? En la edición del domingo de Miradas al Sur hay una nota de opinión excelente donde podes leer todos estos datos y muchos otros que los contextualizan en el marco de una entrevista realizada por un medio norteamericano a Noam Chomsky, uno de los intelectuales de mayor renombre y respeto dentro y fuera de Estados Unidos. La nota no esta publicada en la edición digital de Miradas. Pero en cambio tenemos la original firmada por David Brooks, del diario mexicano La Jornada, de donde fue extraído el material. (Para leer la nota click ACA). Un boton de muestra para nada pequeño acerca de las tribulaciones de los periodistas y dirigentes vernáculos de nuestra oposición acerca de lo que para ellos significa “estar aislado del mundo”.
Marcelo Bartolomé
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miércoles, 28 de abril de 2010
LAMENTABLE ACTITUD HIPOCRITA DEL SENADO
Asistimos hoy a uno de los ejercicios de hipocresía más tremendos de los que se tenga memoria. Por lo menos yo, no recuerdo un episodio de estas características en los 27 años que llevamos de retorno al sistema democrático.
El senado votó por unanimidad una declaración de repudio a los ataques contra la libertad de expresión. Es el corolario de la presencia, esta mañana en el senado, de presuntos periodistas independientes como Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú entre otros, pidiéndoles a los legisladores que los respalden y protejan de lo que consideran son ataques contra la libertad de expresión.
El famoso afiche sin firma que pone las fotos de los empleados más renombrados del grupo Clarin (ahora sí me resisto a llamarlos periodistas) fue el disparador de los reclamos. Estos voceros rentados de intereses ajenos atribuyen esta movida al gobierno, pero lo hacen sin pruebas ni elementos sustentables. Y además se manifestaron preocupados (yo diría asustados) por el simbólico juicio popular que mañana las Madres de Plaza de Mayo realizarán contra ese grupete de repetidores de consignas, cuyo único efecto será nada más que simbólico y que no les hará perder ni un centavo de sus salarios ni un segundo de aire o centímetro de columna en los medios en los que trabajan.
Los senadores en bloque salieron prestos a vociferar en contra de lo que los propios medios en cuestión califican de “escrache”, “linchamiento”, “enjuiciamiento” “ataques” y exabruptos por el estilo (ver www.marcelobartolome.wordpress.com – “El lenguaje de los medios y la crispación”). Hubo, es cierto, algunas voces oficialistas, que salieron a reclamar no atribuirle al gobierno una maniobra de semejantes características y menos aún sin pruebas objetivas y basándose solo en subjetividades. Pero al final, todos se aunaron para respaldar a esos sujetos, escudándose en un genérico respaldo a la libertad de expresión.
Un comportamiento de hipocresía inconcebible, injustificable y que no puede ser pasado por alto, por lo menos por quien esto escribe. Porque esos mismos legisladores no tuvieron una actitud semejante frente a verdaderos ataques a la libertad de expresión contra periodistas comprometidos con sus ideas como los que fueron despedidos por el grupo Vila Manzano en Rosario, o los cientos de trabajadores que fueron amedrentados por sus patronales durante la discusión previa a la votación de la Ley de Servicios Audiovisuales por no mantener ni repetir lo que las empresas para las que trabajan les ordenaban, por mencionar solo dos ejemplos recientes en el tiempo, pero que de ninguna manera excluyen a otros similares ocurridos en los últimos años.
Es inconcebible además, porque le extienden un manto de credibilidad y respeto a personajes que, desde la plataforma del periodismo, han hecho de la mentira, la descalificación, la tergiversación informativa, una práctica cotidiana. Y que en su mayoría trabaja en un medio cuya dueña esta trabando a como de lugar la prosecución de un juicio en su contra para develar la verdadera identidad de sus dos hijos adoptados de manera irregular durante la dictadura, de la que además fue cómplice. Muchos de ellos jamás han sido para mi ni compañeros de ruta ni colegas de profesión.
Otros de ese mismo grupo, quienes alguna vez estuvieron en ese lugar, han dejado de estar allí desde hace ya bastante tiempo. Ninguno de ellos ni de tantos otros que en diferentes lugares del país se comportan de la misma forma, tienen absolutamente nada que ver conmigo en el ejercicio del periodismo. Son los que hablan de respeto a la libertad de expresión pero entendida como el cercenamiento del derecho ciudadano a informarse verazmente
Razones más que suficientes para rechazar de plano semejante respaldo de parte de una de las cámaras que componen uno de los tres poderes de la Nación.
Marcelo Bartolomé
El senado votó por unanimidad una declaración de repudio a los ataques contra la libertad de expresión. Es el corolario de la presencia, esta mañana en el senado, de presuntos periodistas independientes como Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú entre otros, pidiéndoles a los legisladores que los respalden y protejan de lo que consideran son ataques contra la libertad de expresión.
El famoso afiche sin firma que pone las fotos de los empleados más renombrados del grupo Clarin (ahora sí me resisto a llamarlos periodistas) fue el disparador de los reclamos. Estos voceros rentados de intereses ajenos atribuyen esta movida al gobierno, pero lo hacen sin pruebas ni elementos sustentables. Y además se manifestaron preocupados (yo diría asustados) por el simbólico juicio popular que mañana las Madres de Plaza de Mayo realizarán contra ese grupete de repetidores de consignas, cuyo único efecto será nada más que simbólico y que no les hará perder ni un centavo de sus salarios ni un segundo de aire o centímetro de columna en los medios en los que trabajan.
Los senadores en bloque salieron prestos a vociferar en contra de lo que los propios medios en cuestión califican de “escrache”, “linchamiento”, “enjuiciamiento” “ataques” y exabruptos por el estilo (ver www.marcelobartolome.wordpress.com – “El lenguaje de los medios y la crispación”). Hubo, es cierto, algunas voces oficialistas, que salieron a reclamar no atribuirle al gobierno una maniobra de semejantes características y menos aún sin pruebas objetivas y basándose solo en subjetividades. Pero al final, todos se aunaron para respaldar a esos sujetos, escudándose en un genérico respaldo a la libertad de expresión.
Un comportamiento de hipocresía inconcebible, injustificable y que no puede ser pasado por alto, por lo menos por quien esto escribe. Porque esos mismos legisladores no tuvieron una actitud semejante frente a verdaderos ataques a la libertad de expresión contra periodistas comprometidos con sus ideas como los que fueron despedidos por el grupo Vila Manzano en Rosario, o los cientos de trabajadores que fueron amedrentados por sus patronales durante la discusión previa a la votación de la Ley de Servicios Audiovisuales por no mantener ni repetir lo que las empresas para las que trabajan les ordenaban, por mencionar solo dos ejemplos recientes en el tiempo, pero que de ninguna manera excluyen a otros similares ocurridos en los últimos años.
Es inconcebible además, porque le extienden un manto de credibilidad y respeto a personajes que, desde la plataforma del periodismo, han hecho de la mentira, la descalificación, la tergiversación informativa, una práctica cotidiana. Y que en su mayoría trabaja en un medio cuya dueña esta trabando a como de lugar la prosecución de un juicio en su contra para develar la verdadera identidad de sus dos hijos adoptados de manera irregular durante la dictadura, de la que además fue cómplice. Muchos de ellos jamás han sido para mi ni compañeros de ruta ni colegas de profesión.
Otros de ese mismo grupo, quienes alguna vez estuvieron en ese lugar, han dejado de estar allí desde hace ya bastante tiempo. Ninguno de ellos ni de tantos otros que en diferentes lugares del país se comportan de la misma forma, tienen absolutamente nada que ver conmigo en el ejercicio del periodismo. Son los que hablan de respeto a la libertad de expresión pero entendida como el cercenamiento del derecho ciudadano a informarse verazmente
Razones más que suficientes para rechazar de plano semejante respaldo de parte de una de las cámaras que componen uno de los tres poderes de la Nación.
Marcelo Bartolomé
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lunes, 26 de abril de 2010
ERNESTINA, LA ENTREGADORA
Un diario, cuya dueña está fuertemente sospechada de apoderarse indebidamente de dos chicos (hoy maduros) presuntamente víctimas del terrorismo de estado no cuenta con la debida credibilidad para instalar temas lanzados, apuntados contra el estado y su gobierno al que acusa de librar una batalla particular en su contra.
Ver las tapas de las ediciones del último año y medio del diario es la mejor prueba, irrefutable por cierto, de que lo que se pretende es, a como de lugar y cada vez con menor (hoy casi sin ningún) respeto por las más elementales reglas que debieran conducir el ejercicio del periodismo, impedir que se desmorone el imperio que fueron construyendo a lo largo de los últimos 35 años.
Hoy es el gobierno actual, pero hagamos memoria, repasemos los archivos y veremos que los embates han sido siempre los mismos, quizás más sutiles, menos desembozados, pero con igual intención: conservar su poder y su hegemonía. No es entonces una pelea contra el kirchnerismo personalizado en un ex presidente y una presidenta, sino contra un proyecto que como ninguno cuestiona su poder a fondo.
En ocasiones anteriores, logró contener, evitar, presionar a los sectores que de manera muy débil, sin convicciones, pretendieron hacer lo mismo. Incluso descargó toda su artillería cuando vislumbraba que ese poder, su poder, podía ser puesto en tela de juicio. O cuando los intereses a los que responde históricamente entraban en una incipiente zona de riesgo, aún cuando no se advirtiera un ataque frontal. Sus maniobras tuvieron éxito y si era necesario empujar gobiernos, justificar muertes, silenciar o promover delitos, distorsionar e incluso mentir, no había reparos. Se hacía y se convencía de que estaba bien hecho.
Hoy, este grupo monopólico, ultraconcentrado y diversificado como pocos, enfrenta una situación que no previó ni en el peor escenario proyectado. Ahora debe vérselas con un panorama en el que los tiempos se le acortan de manera acelerada. Sabe que más temprano que tarde todo el castillo se desmoronará sin contemplaciones. Ante ello, pone en práctica lo que cualquier persona hace cuando ve que el final es casi irreversible: da manotazos de ahogado a diestra y siniestra. Busca desesperadamente un golpe de efecto que le permita revertir, aunque sea en parte, el escenario adverso.
Y en esa práctica no titubea, no duda ni vacila en exponer a las propias víctimas de una situación de la que, en principio no son culpables: los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Marcela y Felipe, a quienes se presenta de manera permanente como un preciado tesoro, son entregados como prenda de cambio y utilizados como herramienta innoble (permítaseme la verbigracia) en el campo de batalla donde la derrota es solo cuestión de tiempo.
La Noble Ernestina no solo busca desesperadamente evitar la caída estrepitosa de su imperio. Busca salvar su propio pellejo, su figura de carne y hueso, porque sabe que el resultado final no será gravoso para Marcela y Felipe sino para ella. Porque tras revelarse las identidades verdaderas de sus hijos adoptivos, deberá hacerse cargo ante la justicia de los delitos cometidos para quedarse con esas dos personas. Un panorama que le tiene reservado no menos de 10 años de cárcel. Y ante semejante alternativa no dudó ni un instante en exponer a sus hijos adoptivos en una solicitada que ellos simplemente firmaron (porque está clarísimo que ni la escribieron ni diseñaron) y, como frutilla del postre, ante las cámaras de Canal 13 y TN, en una manifestación de presión descalificadora y que desvirtúa por completo cualquier atisbo de cariño hacia ellos. La Noble Herrera juega con sus hijos como en una ruleta rusa, pensando que puede obtener algún rédito que la libre de lo que el destino le tiene inexorablemente deparado.
Al exponerlos públicamente, Ernestina está pidiendo a un sector de la sociedad un acto de piedad no hacia ellos, víctimas absolutas de toda esta penosa situación, sino hacia su propia persona. “Mírenlos, ellos son capaces de humanizarme, de concederme la credibilidad de la que carezco, de incidir en el costado sensible que toda persona tiene, aun bajo 7 capas de piel, para que observe lo que me ocurre con un poco más de caridad. Para que les digan con sus voces y sus gestos lo que no me creen a mi. Se los entrego con la esperanza de salvarme, porque yo ya los he salvado a ellos”. La indignidad llevada hacia los extramuros de la condición humana.
Esta actitud de esa mujer y todo su emporio, cuenta con el respaldo explícito no solo de su cuerpo de abogados y asesores sino de los empleados a sueldos (exorbitantes por otra parte) que le hacen el coro día tras día en los medios de su propiedad. En principio son todos y cada uno de los personajes que aparecen con foto incluída en el famoso afiche de la discordia y que se autodenominan periodistas independientes, a los que habría que agregar otra cantidad no menor de anónimos que seguramente colaboran de manera decidida en esta batalla con tal de salvar un empleo y un salario. Todos ellos saben que cuando sobrevenga la caída, también sufrirán las consecuencias inapelables. No habrá lugar para las elaboraciones discursivas en las páginas de sus publicaciones, en las pantallas de sus canales ni a través de sus radios. El crédito se habrá acabado junto con ellos. Hoy mismo, con la caída de las ventas y los niveles de audiencia, están gastando a cuenta lo poco que queda de ese cheque en blanco del que dispusieron durante tantas décadas.
Con Ernestina presa nada será igual. El emporio se salva únicamente con la impunidad que otorga el poder. Ellos lo saben. Pero lo que no saben es cómo recomponerse el día después. Tampoco saben que ese día marcará el final inapelable que impide cualquier tipo de reacomodamiento. El poder que les dio impunidad los hizo sentirse semidioses, a salvo de cualquier penuria terrenal. A Icaro le pasó exactamente lo mismo, y no hubo Dios del Olimpo que lo salvara. A ellos tampoco.
Marcelo Bartolomé
Ver las tapas de las ediciones del último año y medio del diario es la mejor prueba, irrefutable por cierto, de que lo que se pretende es, a como de lugar y cada vez con menor (hoy casi sin ningún) respeto por las más elementales reglas que debieran conducir el ejercicio del periodismo, impedir que se desmorone el imperio que fueron construyendo a lo largo de los últimos 35 años.
Hoy es el gobierno actual, pero hagamos memoria, repasemos los archivos y veremos que los embates han sido siempre los mismos, quizás más sutiles, menos desembozados, pero con igual intención: conservar su poder y su hegemonía. No es entonces una pelea contra el kirchnerismo personalizado en un ex presidente y una presidenta, sino contra un proyecto que como ninguno cuestiona su poder a fondo.
En ocasiones anteriores, logró contener, evitar, presionar a los sectores que de manera muy débil, sin convicciones, pretendieron hacer lo mismo. Incluso descargó toda su artillería cuando vislumbraba que ese poder, su poder, podía ser puesto en tela de juicio. O cuando los intereses a los que responde históricamente entraban en una incipiente zona de riesgo, aún cuando no se advirtiera un ataque frontal. Sus maniobras tuvieron éxito y si era necesario empujar gobiernos, justificar muertes, silenciar o promover delitos, distorsionar e incluso mentir, no había reparos. Se hacía y se convencía de que estaba bien hecho.
Hoy, este grupo monopólico, ultraconcentrado y diversificado como pocos, enfrenta una situación que no previó ni en el peor escenario proyectado. Ahora debe vérselas con un panorama en el que los tiempos se le acortan de manera acelerada. Sabe que más temprano que tarde todo el castillo se desmoronará sin contemplaciones. Ante ello, pone en práctica lo que cualquier persona hace cuando ve que el final es casi irreversible: da manotazos de ahogado a diestra y siniestra. Busca desesperadamente un golpe de efecto que le permita revertir, aunque sea en parte, el escenario adverso.
Y en esa práctica no titubea, no duda ni vacila en exponer a las propias víctimas de una situación de la que, en principio no son culpables: los hijos de Ernestina Herrera de Noble. Marcela y Felipe, a quienes se presenta de manera permanente como un preciado tesoro, son entregados como prenda de cambio y utilizados como herramienta innoble (permítaseme la verbigracia) en el campo de batalla donde la derrota es solo cuestión de tiempo.
La Noble Ernestina no solo busca desesperadamente evitar la caída estrepitosa de su imperio. Busca salvar su propio pellejo, su figura de carne y hueso, porque sabe que el resultado final no será gravoso para Marcela y Felipe sino para ella. Porque tras revelarse las identidades verdaderas de sus hijos adoptivos, deberá hacerse cargo ante la justicia de los delitos cometidos para quedarse con esas dos personas. Un panorama que le tiene reservado no menos de 10 años de cárcel. Y ante semejante alternativa no dudó ni un instante en exponer a sus hijos adoptivos en una solicitada que ellos simplemente firmaron (porque está clarísimo que ni la escribieron ni diseñaron) y, como frutilla del postre, ante las cámaras de Canal 13 y TN, en una manifestación de presión descalificadora y que desvirtúa por completo cualquier atisbo de cariño hacia ellos. La Noble Herrera juega con sus hijos como en una ruleta rusa, pensando que puede obtener algún rédito que la libre de lo que el destino le tiene inexorablemente deparado.
Al exponerlos públicamente, Ernestina está pidiendo a un sector de la sociedad un acto de piedad no hacia ellos, víctimas absolutas de toda esta penosa situación, sino hacia su propia persona. “Mírenlos, ellos son capaces de humanizarme, de concederme la credibilidad de la que carezco, de incidir en el costado sensible que toda persona tiene, aun bajo 7 capas de piel, para que observe lo que me ocurre con un poco más de caridad. Para que les digan con sus voces y sus gestos lo que no me creen a mi. Se los entrego con la esperanza de salvarme, porque yo ya los he salvado a ellos”. La indignidad llevada hacia los extramuros de la condición humana.
Esta actitud de esa mujer y todo su emporio, cuenta con el respaldo explícito no solo de su cuerpo de abogados y asesores sino de los empleados a sueldos (exorbitantes por otra parte) que le hacen el coro día tras día en los medios de su propiedad. En principio son todos y cada uno de los personajes que aparecen con foto incluída en el famoso afiche de la discordia y que se autodenominan periodistas independientes, a los que habría que agregar otra cantidad no menor de anónimos que seguramente colaboran de manera decidida en esta batalla con tal de salvar un empleo y un salario. Todos ellos saben que cuando sobrevenga la caída, también sufrirán las consecuencias inapelables. No habrá lugar para las elaboraciones discursivas en las páginas de sus publicaciones, en las pantallas de sus canales ni a través de sus radios. El crédito se habrá acabado junto con ellos. Hoy mismo, con la caída de las ventas y los niveles de audiencia, están gastando a cuenta lo poco que queda de ese cheque en blanco del que dispusieron durante tantas décadas.
Con Ernestina presa nada será igual. El emporio se salva únicamente con la impunidad que otorga el poder. Ellos lo saben. Pero lo que no saben es cómo recomponerse el día después. Tampoco saben que ese día marcará el final inapelable que impide cualquier tipo de reacomodamiento. El poder que les dio impunidad los hizo sentirse semidioses, a salvo de cualquier penuria terrenal. A Icaro le pasó exactamente lo mismo, y no hubo Dios del Olimpo que lo salvara. A ellos tampoco.
Marcelo Bartolomé
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martes, 20 de abril de 2010
DE BOLUDOS Y CAGATINTAS...
Mientras se multiplican las embestidas de los sectores exportadores para promover una suba del tipo de cambio, lo que equivale a una devaluación que terminará afectando otra vez el bolsillo de los trabajadores formales y no formales, los jubilados y los consumidores en general, vuelve a cobrar vigencia (en realidad nunca dejó de tenerla) la discusión en torno de las mediciones de la inflación que hace el INDEC.
En realidad ese reclamo está claramente atado a una polémica que se ha transformado en caballito de batalla de opositores y economistas ultra ortodoxos que sostienen la falta de credibilidad de las mediciones del organismo estadístico.
En este mismo blog ya hemos hecho referencia a este mismo tema, pero parece ser necesario en los tiempos que corren reiterar una vez más algunos conceptos y hasta diríamos que profundizarlos para que queden de manera más clara todavía.
Digámoslo sin tapujos ni vergüenzas. SI, EL INDEC MANEJA DE MANERA CIERTAMENTE TENDENCIOSA LAS CIFRAS DE LA INFLACION. Para que ocultarlo? El consumidor que va diariamente al supermercado (chino, francés, chileno o de capitales nacionales) ve que determinados productos de su canasta familiar han aumentado en algunos casos de manera desproporcionada en relación con los 3 o 4 últimos meses. Mete la mano en su bolsillo y encuentra la misma cantidad de dinero pero para una menor cantidad de artículos que hace un tiempo.
Esto revela claramente que los consumidores tienen una medición de la inflación más concreta y certera que la que el INDEC da a conocer mensualmente. Hombres y mujeres que cotidianamente realizan sus compras semanales o mensuales comprueban que los productos de primera necesidad han aumentado en porcentajes desmesurados en relación con el devenir del comportamiento de la economía. Este y no otro es el mejor termómetro para medir el incremento del costo de vida. Pero aquí, en este punto de la discusión, es preciso desdoblar el análisis y detenernos en dos puntos cruciales.
Primero ¿porqué el INDEC insiste con medir una inflación que está varios puntos porcentuales por debajo de lo que siente el bolsillo del consumidor? Lo hemos dicho aquí, en este mismo blog y lo reiteramos ahora, por si quedaran dudas o no fuimos claro entonces. (Y eso que cuando hicimos el comentario la diferencia llegaba a apenas medio punto porcentual). En los meses previos al estallido de la crisis de 2001 y con posterioridad, la Argentina emitió bonos de la deuda con vencimientos escalonados desde entonces hasta el 2030, cuyo ajuste está condicionado a la evolución de las tasas de inflación. A mayor tasa de inflación, mayor cantidad de dinero en concepto de interés debe pagar el país.
Desde fines de 2005, una vez que fue saldada la deuda con el FMI, el gobierno comenzó a replantearse este dilema heredado de administraciones anteriores (concretamente las encabezadas por la Alianza y Eduardo Duhalde). Evidentemente no había manera legal de modificar las condiciones de ajuste de esos bonos sin generarse una cantidad de planteos de carácter legal que hubieran hundido al país en un marasmo de juicios todos ellos adversos antes de que comenzaran a tramitarse.
Ahí es cuando se decide recomponer los parámetros de medición de la tasa de inflación. Para ello se decide eliminar determinados artículos y servicios que por entonces aún componían la denominada canasta familiar y que poco o nada tenían que ver con los consumos habituales y medios del habitante promedio de la Argentina. Por ejemplo los servicios de castración de un animal doméstico (una gata, por ejemplo), alimentos para mascotas, bebidas alcohólicas como champagne o whisky, alquiler de cocheras, gastos por estacionamiento, salidas tales como cenas o almuerzos para –promedio- cuatro personas, (es decir, una familia tipo), esparcimientos como teatros u otros espectáculos con valores promedio por encima del alcance del consumidor medio, para reemplazarlos por otros gastos comunes a una mayoría de habitantes como por ejemplo el valor de un kilo de pan, el gasto en transporte público, (colectivos, trenes o subterráneos), alimentos de primera necesidad como harinas, arroz, fideos, azúcar, yerba, vestimenta entendida como ropa y calzado para uso cotidiano y/o laboral por poner solo algunos ejemplos, al mismo tiempo que se resuelve ampliar el universo de personas encuestadas y la composición económica, etaria y social de los integrantes de una familia tipo. Todo lo cual da como resultado un índice sensiblemente menor al que surge de una medición realizada bajo los parámetros anteriores.
Usted se preguntará no “porqué cantamos” sino con qué objetivo. Y aquí está la respuesta a la pregunta del millón: para que el país pague centenares o miles de millones de dólares menos de intereses por cada vencimiento de los cupones de los bonos emitidos por los gobiernos que encabezaron quienes hoy se presentan como salvadores de la patria. Cada décima por debajo de lo que la gente común califica de inflación real, son millones de pesos que el país se ahorra de transferirle a los tenedores de esos bonos. Cada décima por debajo de esa inflación significa decenas de millones de dólares que el país no solo ahorra sino que vuelca al consumo interno, a la obra pública, a los planes de asistencia social, a la mejora del salario real, a planes de infraestructura (viviendas, cloacas, agua potable, servicios sanitarios, escuelas, hospitales, centros de atención primaria de la salud).
Pero de esta respuesta surge otra pregunta fundamental: ¿los índices de inflación que mide el INDEC son perjudiciales directamente al bolsillo del trabajador, del asalariado? ¿Una medición estadística que tiene un altísimo componente político daña la capacidad de ahorro, la posibilidad del consumidor por si misma? ¿O, por el contrario, le permite al país una acumulación de una masa de dinero que de otra manera sería injustamente transferida al exterior en concepto de intereses espurios y usurarios? Respóndase usted mismo esta pregunta, que para eso es grande, maduro e inteligente.
Y en cambio pregúntese, porque también para eso es grande, maduro e inteligente, quienes son los que desde hace cuatro meses han promovido una escalada de precios desmesurada y que no se condice con las variables macroeconómicas vigentes de manera permanente desde hace 6 años. Pregúntese si la Argentina no ha generado en las últimas décadas un mercado altamente concentrado, que provoca que más del 80 por ciento de los alimentos y servicios de primera necesidad estén en manos de una o dos empresas. ¿Sabe cómo se llama eso? Posición dominante de mercado. ¿Sabe qué significa? Que esos grupos monopólicos (que no están solamente en los medios de comunicación) pueden manejar los precios de esos productos y servicios a su entero antojo, porque como no hay competencia el consumidor no puede optar por un precio más acomodado para su bolsillo. Y si aun sigue considerándose grande, maduro e inteligente, pregúntese también si hay algún antecedente, aquí o en otro país, de algún gobierno de cualquier signo que un día se levante y decida aumentar los precios de los productos y servicios porque no tiene mejor cosa que hacer ese día.
Los precios pueden variar hacia arriba cuando la cadena de valores de los costos de producción aumenta de modo tal que provoca una suba en los niveles de inyección dineraria para su manufactura o prestación. Por lo general, en países aún periféricos como el nuestro, tales costos están atados al dólar. Pero fíjese usted un dato: el valor del dólar en nuestro país se ha mantenido estable en los últimos 6 años. En el mercado internacional la moneda estadounidense pelea por mantenerse a flote a costa de un flujo de billetes verdes emitido por la Reserva federal norteamericana sin respaldo real de ninguna clase. Su principal competencia es el euro y también el yen y, aunque suene a absurdo, el yuan, la moneda china. Y por si esto no le alcanzara para comprender, la embestida de los precios ocurre a la salida de una crisis fenomenal que tiró de un soplido al sistema capitalista sustentado en el valor del dólar y su cotización internacional de la mano de negocios de carácter eminentemente especulativo en el plano financiero. El dólar en la Argentina es altamente competitivo a valores internacionales. El sector exportador tanto manufacturero cuanto agropecuario) tiene niveles de rentabilidad medidos en dólares que cuadruplican, en el peor de los casos, los niveles habituales en los mercados internacionales. ¿Cuál o cuáles son entonces las razones objetivas y concretas para aumentar precios en productos y servicios que tienen una ganancia neta de carácter expoliador? Para ser concretos, ¿Quién tiene la culpa de la inflación actual, el INDEC o los conglomerados empresarios concentrados y monopólicos?.
Pero hay más, porque se me ocurre preguntarle ¿le tengo que explicar también cuáles son las razones por las cuales se está pidiendo una suba en la cotización del dólar después de haber hecho esta parrafada infernal? ¿Le tengo que explicar también que una modificación hacia arriba en el valor de dólar significa un golpe más duro y mortífero a su bolsillo que las mediciones del INDEC? ¿O todavía no se dio cuenta de quienes fueron los que reclaman una devaluación de la moneda nacional del orden del 30 por ciento, equivalente a la que promovió Duhalde a la salida de la convertibilidad? ¿O me va a decir que usted está más preocupado por las índices del INDEC que por perder la tercera parte de su poder adquisitivo de un saque?
Y metiéndonos con el tema de la devaluación, del reclamo de un dólar más alto, (por encima de los 4 pesos) hemos respondido a la segunda cuestión central de la discusión que se da por estos días. Si me dice que no entiende porqué el gobierno no hace nada para frenar esta embestida, le respondo: porque tiene que salir a pelear todos los días, cada día, con una caterva de boludos que siguen quejándose de que el INDEC no les mide lo que ellos miden, porque tiene que salir a pelearse todos los días con un conglomerado de inútiles que le siguen haciendo el caldo gordo a los que tenedores de los bonos que solo piensan en la manera de ganar un dólar más a costa de su salario, (digo el suyo, no el de ellos), porque tiene que salir a cada rato a explicar el sentido de haber transferido nuevamente al estado los fondos de las jubilaciones y recordarle a la clase media cagatinta que es más saludable invertir esos fondos en obra pública, en inversión productiva, en prestaciones sociales que en la timba financiera y bursátil en la que apostaban (no invertían, apostaban, eh?) las AFJP, porque tiene que salir a contener a esa agrupación históricamente golpista que se aglutina bajo el rótulo de “el campo” para que no vuelva a incendiar el país como pretendió hacerlo entre marzo y julio de 2008, porque tiene que procurar difundir su gestión de gobierno al tiempo que contrarresta las embestidas de los medios de comunicación monopólicos para los que nada, absolutamente nada de lo que hace este gobierno está bien. Como si no hubiera sido poca cosa devolver al estado el control de empresas estratégicas que fueron privatizadas, como si fuera poca cosa haber aumentado los niveles históricos de producción industrial en casi 6 puntos porcentuales en los últimos 7 años, como si fuera moco de pavo haber destinado el dinero de los intereses de los bonos usurarios y de fondos buitres en la construcción de viviendas, escuelas y hospitales. Por eso no ha hecho todavía más que de lo que hubiera sido esperable y necesario.
Por eso, si Usted es uno de los cagatintas a los que me refiero más arriba, que vive quejándose de que todo está mal y que piensa que el gobierno es culpable hasta del granizo que cayó el domingo por la noche, mírese al espejo, haga un ejercicio de introspección (si no entiende que quiere decir pregúntele a su sicólogo que seguro se lo va a explicar) y piense honradamente si no es mucho mejor reclamarle al gobierno por lo que aún hace falta que por lo que los medios concentrados le dicen que hace. Tenga el valor, aunque sea por un día, de pensar por su propia voluntad. Siéntase capaz de ejercer la mirada crítica, no por lo que le dice el título de un diario, sino por su propia capacidad de reflexión. Y, si le queda tiempo, cuando se mire en el espejo, pregúntese con honestidad y con una mano en el corazón si hoy está peor que en el 2001, 2002 o 2003. Si cree que sí, entonces usted (así, con minúsculas) es un cagatintas irrecuperable. Si, en cambio, logra vencer el miedo a la sinceridad con usted mismo y piensa que está mejor aun con las cosas que falta conseguir, que no son pocas por cierto, habrá dado un paso adelante para despegarse del pensamiento y el discurso único y rejuvenecer el arte del pensamiento por su propia voluntad, algo de lo que los griegos sabían un montón y que, pese a los miles de años transcurridos, sigue teniendo vigencia de manera inconmensurable.
Marcelo Bartolomé
En realidad ese reclamo está claramente atado a una polémica que se ha transformado en caballito de batalla de opositores y economistas ultra ortodoxos que sostienen la falta de credibilidad de las mediciones del organismo estadístico.
En este mismo blog ya hemos hecho referencia a este mismo tema, pero parece ser necesario en los tiempos que corren reiterar una vez más algunos conceptos y hasta diríamos que profundizarlos para que queden de manera más clara todavía.
Digámoslo sin tapujos ni vergüenzas. SI, EL INDEC MANEJA DE MANERA CIERTAMENTE TENDENCIOSA LAS CIFRAS DE LA INFLACION. Para que ocultarlo? El consumidor que va diariamente al supermercado (chino, francés, chileno o de capitales nacionales) ve que determinados productos de su canasta familiar han aumentado en algunos casos de manera desproporcionada en relación con los 3 o 4 últimos meses. Mete la mano en su bolsillo y encuentra la misma cantidad de dinero pero para una menor cantidad de artículos que hace un tiempo.
Esto revela claramente que los consumidores tienen una medición de la inflación más concreta y certera que la que el INDEC da a conocer mensualmente. Hombres y mujeres que cotidianamente realizan sus compras semanales o mensuales comprueban que los productos de primera necesidad han aumentado en porcentajes desmesurados en relación con el devenir del comportamiento de la economía. Este y no otro es el mejor termómetro para medir el incremento del costo de vida. Pero aquí, en este punto de la discusión, es preciso desdoblar el análisis y detenernos en dos puntos cruciales.
Primero ¿porqué el INDEC insiste con medir una inflación que está varios puntos porcentuales por debajo de lo que siente el bolsillo del consumidor? Lo hemos dicho aquí, en este mismo blog y lo reiteramos ahora, por si quedaran dudas o no fuimos claro entonces. (Y eso que cuando hicimos el comentario la diferencia llegaba a apenas medio punto porcentual). En los meses previos al estallido de la crisis de 2001 y con posterioridad, la Argentina emitió bonos de la deuda con vencimientos escalonados desde entonces hasta el 2030, cuyo ajuste está condicionado a la evolución de las tasas de inflación. A mayor tasa de inflación, mayor cantidad de dinero en concepto de interés debe pagar el país.
Desde fines de 2005, una vez que fue saldada la deuda con el FMI, el gobierno comenzó a replantearse este dilema heredado de administraciones anteriores (concretamente las encabezadas por la Alianza y Eduardo Duhalde). Evidentemente no había manera legal de modificar las condiciones de ajuste de esos bonos sin generarse una cantidad de planteos de carácter legal que hubieran hundido al país en un marasmo de juicios todos ellos adversos antes de que comenzaran a tramitarse.
Ahí es cuando se decide recomponer los parámetros de medición de la tasa de inflación. Para ello se decide eliminar determinados artículos y servicios que por entonces aún componían la denominada canasta familiar y que poco o nada tenían que ver con los consumos habituales y medios del habitante promedio de la Argentina. Por ejemplo los servicios de castración de un animal doméstico (una gata, por ejemplo), alimentos para mascotas, bebidas alcohólicas como champagne o whisky, alquiler de cocheras, gastos por estacionamiento, salidas tales como cenas o almuerzos para –promedio- cuatro personas, (es decir, una familia tipo), esparcimientos como teatros u otros espectáculos con valores promedio por encima del alcance del consumidor medio, para reemplazarlos por otros gastos comunes a una mayoría de habitantes como por ejemplo el valor de un kilo de pan, el gasto en transporte público, (colectivos, trenes o subterráneos), alimentos de primera necesidad como harinas, arroz, fideos, azúcar, yerba, vestimenta entendida como ropa y calzado para uso cotidiano y/o laboral por poner solo algunos ejemplos, al mismo tiempo que se resuelve ampliar el universo de personas encuestadas y la composición económica, etaria y social de los integrantes de una familia tipo. Todo lo cual da como resultado un índice sensiblemente menor al que surge de una medición realizada bajo los parámetros anteriores.
Usted se preguntará no “porqué cantamos” sino con qué objetivo. Y aquí está la respuesta a la pregunta del millón: para que el país pague centenares o miles de millones de dólares menos de intereses por cada vencimiento de los cupones de los bonos emitidos por los gobiernos que encabezaron quienes hoy se presentan como salvadores de la patria. Cada décima por debajo de lo que la gente común califica de inflación real, son millones de pesos que el país se ahorra de transferirle a los tenedores de esos bonos. Cada décima por debajo de esa inflación significa decenas de millones de dólares que el país no solo ahorra sino que vuelca al consumo interno, a la obra pública, a los planes de asistencia social, a la mejora del salario real, a planes de infraestructura (viviendas, cloacas, agua potable, servicios sanitarios, escuelas, hospitales, centros de atención primaria de la salud).
Pero de esta respuesta surge otra pregunta fundamental: ¿los índices de inflación que mide el INDEC son perjudiciales directamente al bolsillo del trabajador, del asalariado? ¿Una medición estadística que tiene un altísimo componente político daña la capacidad de ahorro, la posibilidad del consumidor por si misma? ¿O, por el contrario, le permite al país una acumulación de una masa de dinero que de otra manera sería injustamente transferida al exterior en concepto de intereses espurios y usurarios? Respóndase usted mismo esta pregunta, que para eso es grande, maduro e inteligente.
Y en cambio pregúntese, porque también para eso es grande, maduro e inteligente, quienes son los que desde hace cuatro meses han promovido una escalada de precios desmesurada y que no se condice con las variables macroeconómicas vigentes de manera permanente desde hace 6 años. Pregúntese si la Argentina no ha generado en las últimas décadas un mercado altamente concentrado, que provoca que más del 80 por ciento de los alimentos y servicios de primera necesidad estén en manos de una o dos empresas. ¿Sabe cómo se llama eso? Posición dominante de mercado. ¿Sabe qué significa? Que esos grupos monopólicos (que no están solamente en los medios de comunicación) pueden manejar los precios de esos productos y servicios a su entero antojo, porque como no hay competencia el consumidor no puede optar por un precio más acomodado para su bolsillo. Y si aun sigue considerándose grande, maduro e inteligente, pregúntese también si hay algún antecedente, aquí o en otro país, de algún gobierno de cualquier signo que un día se levante y decida aumentar los precios de los productos y servicios porque no tiene mejor cosa que hacer ese día.
Los precios pueden variar hacia arriba cuando la cadena de valores de los costos de producción aumenta de modo tal que provoca una suba en los niveles de inyección dineraria para su manufactura o prestación. Por lo general, en países aún periféricos como el nuestro, tales costos están atados al dólar. Pero fíjese usted un dato: el valor del dólar en nuestro país se ha mantenido estable en los últimos 6 años. En el mercado internacional la moneda estadounidense pelea por mantenerse a flote a costa de un flujo de billetes verdes emitido por la Reserva federal norteamericana sin respaldo real de ninguna clase. Su principal competencia es el euro y también el yen y, aunque suene a absurdo, el yuan, la moneda china. Y por si esto no le alcanzara para comprender, la embestida de los precios ocurre a la salida de una crisis fenomenal que tiró de un soplido al sistema capitalista sustentado en el valor del dólar y su cotización internacional de la mano de negocios de carácter eminentemente especulativo en el plano financiero. El dólar en la Argentina es altamente competitivo a valores internacionales. El sector exportador tanto manufacturero cuanto agropecuario) tiene niveles de rentabilidad medidos en dólares que cuadruplican, en el peor de los casos, los niveles habituales en los mercados internacionales. ¿Cuál o cuáles son entonces las razones objetivas y concretas para aumentar precios en productos y servicios que tienen una ganancia neta de carácter expoliador? Para ser concretos, ¿Quién tiene la culpa de la inflación actual, el INDEC o los conglomerados empresarios concentrados y monopólicos?.
Pero hay más, porque se me ocurre preguntarle ¿le tengo que explicar también cuáles son las razones por las cuales se está pidiendo una suba en la cotización del dólar después de haber hecho esta parrafada infernal? ¿Le tengo que explicar también que una modificación hacia arriba en el valor de dólar significa un golpe más duro y mortífero a su bolsillo que las mediciones del INDEC? ¿O todavía no se dio cuenta de quienes fueron los que reclaman una devaluación de la moneda nacional del orden del 30 por ciento, equivalente a la que promovió Duhalde a la salida de la convertibilidad? ¿O me va a decir que usted está más preocupado por las índices del INDEC que por perder la tercera parte de su poder adquisitivo de un saque?
Y metiéndonos con el tema de la devaluación, del reclamo de un dólar más alto, (por encima de los 4 pesos) hemos respondido a la segunda cuestión central de la discusión que se da por estos días. Si me dice que no entiende porqué el gobierno no hace nada para frenar esta embestida, le respondo: porque tiene que salir a pelear todos los días, cada día, con una caterva de boludos que siguen quejándose de que el INDEC no les mide lo que ellos miden, porque tiene que salir a pelearse todos los días con un conglomerado de inútiles que le siguen haciendo el caldo gordo a los que tenedores de los bonos que solo piensan en la manera de ganar un dólar más a costa de su salario, (digo el suyo, no el de ellos), porque tiene que salir a cada rato a explicar el sentido de haber transferido nuevamente al estado los fondos de las jubilaciones y recordarle a la clase media cagatinta que es más saludable invertir esos fondos en obra pública, en inversión productiva, en prestaciones sociales que en la timba financiera y bursátil en la que apostaban (no invertían, apostaban, eh?) las AFJP, porque tiene que salir a contener a esa agrupación históricamente golpista que se aglutina bajo el rótulo de “el campo” para que no vuelva a incendiar el país como pretendió hacerlo entre marzo y julio de 2008, porque tiene que procurar difundir su gestión de gobierno al tiempo que contrarresta las embestidas de los medios de comunicación monopólicos para los que nada, absolutamente nada de lo que hace este gobierno está bien. Como si no hubiera sido poca cosa devolver al estado el control de empresas estratégicas que fueron privatizadas, como si fuera poca cosa haber aumentado los niveles históricos de producción industrial en casi 6 puntos porcentuales en los últimos 7 años, como si fuera moco de pavo haber destinado el dinero de los intereses de los bonos usurarios y de fondos buitres en la construcción de viviendas, escuelas y hospitales. Por eso no ha hecho todavía más que de lo que hubiera sido esperable y necesario.
Por eso, si Usted es uno de los cagatintas a los que me refiero más arriba, que vive quejándose de que todo está mal y que piensa que el gobierno es culpable hasta del granizo que cayó el domingo por la noche, mírese al espejo, haga un ejercicio de introspección (si no entiende que quiere decir pregúntele a su sicólogo que seguro se lo va a explicar) y piense honradamente si no es mucho mejor reclamarle al gobierno por lo que aún hace falta que por lo que los medios concentrados le dicen que hace. Tenga el valor, aunque sea por un día, de pensar por su propia voluntad. Siéntase capaz de ejercer la mirada crítica, no por lo que le dice el título de un diario, sino por su propia capacidad de reflexión. Y, si le queda tiempo, cuando se mire en el espejo, pregúntese con honestidad y con una mano en el corazón si hoy está peor que en el 2001, 2002 o 2003. Si cree que sí, entonces usted (así, con minúsculas) es un cagatintas irrecuperable. Si, en cambio, logra vencer el miedo a la sinceridad con usted mismo y piensa que está mejor aun con las cosas que falta conseguir, que no son pocas por cierto, habrá dado un paso adelante para despegarse del pensamiento y el discurso único y rejuvenecer el arte del pensamiento por su propia voluntad, algo de lo que los griegos sabían un montón y que, pese a los miles de años transcurridos, sigue teniendo vigencia de manera inconmensurable.
Marcelo Bartolomé
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martes, 13 de abril de 2010
CLARIN Y LOS RADICALES
No caben dudas de que muchos argentinos, todavía hoy y a pesar de las evidencias que sobran por doquier, siguen pensando que las condenas y las críticas hacia la línea editorial del diario Clarín son simplemente chicanas o enfrentamientos entre el kirchnerismo en su acepción más amplia y un grupo empresarial, concentrador de los medios de comunicación de mayor penetración en el país.
Es probable incluso que muchos sigan creyendo que lo que publica Clarin es la verdad objetiva de las cosas que pasan en el paìs en contraposición a lo que consideran las mentiras y ocultamientos del gobierno. Y otro grupo no menor por cierto, en su encendida crítica al gobierno -sin dudas legítima y aceptable- seguramente se recuesta en lo que publica el diario de los Noble para sustentar su condena cotidiana.
El rejunte opositor, personalizado en los diputados y senadores que sienten que el 28 de junio del 2009 ganaron una elección presidencial (todos y cada uno de ellos se siente presidente en función de los votos obtenidos en aquel comicio)ha hecho una manifiesta defensa del grupo Clarin, sobre todo en los días en los que mientras arreciaban las condenas y las descalificaciones hacia la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación, se llevaban adelante audiencias y debates públicos en toda la geografía argentina para mejorar y ampliar su contenido, antes de que fuera votada por absolutas mayorías parlamentarias.
Y de manera particular, las voces que sonaron con más enjundia contra la nueva ley y a favor del grupo Clarín provenían de las huestes radicales. Tanto de quienes aún hoy militan en sus filas como de aquellos que alguna vez lo hicieron y hoy han creado sus propias agrupaciones. Silvana Giudici y Elisa Carrió son dos ejemplos de unos y otros. Ellas como otros tantos, llegaron incluso a sostener que las acusaciones contra el grupo eran elementos emergentes de una pelea de carácter económico, protagonizada entre los Noble-Magneto y "los Kirchner", como gustan llamar despectivamente al matrimonio de Cristina y Néstor
Sin embargo, la historia tiene registros claros y contundentes acerca del comportamiento de Clarín en épocas no muy lejanas en el tiempo. No vamos aquí a repasar la actuación del grupo durante la dictadura. Sí en cambio, recordar un discurso del por entonces presidente Raul Alfonsín. Exactamente el 13 de febrero de 1987 Alfonsín, de manera explícita y sin medias tintas, condenaba el comportamiento del diario y su actitud "falaz" (empleo el término utilizado por el ex presidente)a la hora de titular y trabajar las noticias.
Han pasado desde entonces poco más de 23 años y sus palabras siguen teniendo tanta vigencia como entonces. ¿Servirá para que los radicales que lean esto se den cuenta de la impostura, la desverguenza, la deshonestidad intelectual que los empapa cuando hablan en contra de la ley, cuando opinan sobre el desmanejo informativo y el ocultamiento de la información? Si los archivos son irresistibles al paso del tiempo, muchos dirigentes radicales deberían dar media vuelta y marcharse a sus casas, llamarse a silencio y, por lo menos, abandonar definitivamente la práctica política. Si, es cierto...todavía creo en los reyes magos...
Marcelo Bartolomé
Es probable incluso que muchos sigan creyendo que lo que publica Clarin es la verdad objetiva de las cosas que pasan en el paìs en contraposición a lo que consideran las mentiras y ocultamientos del gobierno. Y otro grupo no menor por cierto, en su encendida crítica al gobierno -sin dudas legítima y aceptable- seguramente se recuesta en lo que publica el diario de los Noble para sustentar su condena cotidiana.
El rejunte opositor, personalizado en los diputados y senadores que sienten que el 28 de junio del 2009 ganaron una elección presidencial (todos y cada uno de ellos se siente presidente en función de los votos obtenidos en aquel comicio)ha hecho una manifiesta defensa del grupo Clarin, sobre todo en los días en los que mientras arreciaban las condenas y las descalificaciones hacia la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación, se llevaban adelante audiencias y debates públicos en toda la geografía argentina para mejorar y ampliar su contenido, antes de que fuera votada por absolutas mayorías parlamentarias.
Y de manera particular, las voces que sonaron con más enjundia contra la nueva ley y a favor del grupo Clarín provenían de las huestes radicales. Tanto de quienes aún hoy militan en sus filas como de aquellos que alguna vez lo hicieron y hoy han creado sus propias agrupaciones. Silvana Giudici y Elisa Carrió son dos ejemplos de unos y otros. Ellas como otros tantos, llegaron incluso a sostener que las acusaciones contra el grupo eran elementos emergentes de una pelea de carácter económico, protagonizada entre los Noble-Magneto y "los Kirchner", como gustan llamar despectivamente al matrimonio de Cristina y Néstor
Sin embargo, la historia tiene registros claros y contundentes acerca del comportamiento de Clarín en épocas no muy lejanas en el tiempo. No vamos aquí a repasar la actuación del grupo durante la dictadura. Sí en cambio, recordar un discurso del por entonces presidente Raul Alfonsín. Exactamente el 13 de febrero de 1987 Alfonsín, de manera explícita y sin medias tintas, condenaba el comportamiento del diario y su actitud "falaz" (empleo el término utilizado por el ex presidente)a la hora de titular y trabajar las noticias.
Han pasado desde entonces poco más de 23 años y sus palabras siguen teniendo tanta vigencia como entonces. ¿Servirá para que los radicales que lean esto se den cuenta de la impostura, la desverguenza, la deshonestidad intelectual que los empapa cuando hablan en contra de la ley, cuando opinan sobre el desmanejo informativo y el ocultamiento de la información? Si los archivos son irresistibles al paso del tiempo, muchos dirigentes radicales deberían dar media vuelta y marcharse a sus casas, llamarse a silencio y, por lo menos, abandonar definitivamente la práctica política. Si, es cierto...todavía creo en los reyes magos...
Marcelo Bartolomé
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