martes, 13 de abril de 2010

CLARIN Y LOS RADICALES

No caben dudas de que muchos argentinos, todavía hoy y a pesar de las evidencias que sobran por doquier, siguen pensando que las condenas y las críticas hacia la línea editorial del diario Clarín son simplemente chicanas o enfrentamientos entre el kirchnerismo en su acepción más amplia y un grupo empresarial, concentrador de los medios de comunicación de mayor penetración en el país.

Es probable incluso que muchos sigan creyendo que lo que publica Clarin es la verdad objetiva de las cosas que pasan en el paìs en contraposición a lo que consideran las mentiras y ocultamientos del gobierno. Y otro grupo no menor por cierto, en su encendida crítica al gobierno -sin dudas legítima y aceptable- seguramente se recuesta en lo que publica el diario de los Noble para sustentar su condena cotidiana.

El rejunte opositor, personalizado en los diputados y senadores que sienten que el 28 de junio del 2009 ganaron una elección presidencial (todos y cada uno de ellos se siente presidente en función de los votos obtenidos en aquel comicio)ha hecho una manifiesta defensa del grupo Clarin, sobre todo en los días en los que mientras arreciaban las condenas y las descalificaciones hacia la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación, se llevaban adelante audiencias y debates públicos en toda la geografía argentina para mejorar y ampliar su contenido, antes de que fuera votada por absolutas mayorías parlamentarias.

Y de manera particular, las voces que sonaron con más enjundia contra la nueva ley y a favor del grupo Clarín provenían de las huestes radicales. Tanto de quienes aún hoy militan en sus filas como de aquellos que alguna vez lo hicieron y hoy han creado sus propias agrupaciones. Silvana Giudici y Elisa Carrió son dos ejemplos de unos y otros. Ellas como otros tantos, llegaron incluso a sostener que las acusaciones contra el grupo eran elementos emergentes de una pelea de carácter económico, protagonizada entre los Noble-Magneto y "los Kirchner", como gustan llamar despectivamente al matrimonio de Cristina y Néstor

Sin embargo, la historia tiene registros claros y contundentes acerca del comportamiento de Clarín en épocas no muy lejanas en el tiempo. No vamos aquí a repasar la actuación del grupo durante la dictadura. Sí en cambio, recordar un discurso del por entonces presidente Raul Alfonsín. Exactamente el 13 de febrero de 1987 Alfonsín, de manera explícita y sin medias tintas, condenaba el comportamiento del diario y su actitud "falaz" (empleo el término utilizado por el ex presidente)a la hora de titular y trabajar las noticias.



Han pasado desde entonces poco más de 23 años y sus palabras siguen teniendo tanta vigencia como entonces. ¿Servirá para que los radicales que lean esto se den cuenta de la impostura, la desverguenza, la deshonestidad intelectual que los empapa cuando hablan en contra de la ley, cuando opinan sobre el desmanejo informativo y el ocultamiento de la información? Si los archivos son irresistibles al paso del tiempo, muchos dirigentes radicales deberían dar media vuelta y marcharse a sus casas, llamarse a silencio y, por lo menos, abandonar definitivamente la práctica política. Si, es cierto...todavía creo en los reyes magos...

Marcelo Bartolomé