lunes, 31 de marzo de 2008

DEMASIADO AIRE PARA LA PROTESTA


El paro del campo ya lleva 19 días. Es el más largo de la historia contemporánea después del que realizaron los productores entre el 24 de octubre y el 10 de noviembre de 1975. La resultante de aquella medida de fuerza (más otros elementos que no viene al caso recordar) fue el golpe de marzo del 76 y la instauración de la dictadura.
"La verdad es que no entiendo qué quiere hacer el gobierno. Tiene todo el poder, político y económico, y todavía no desactivó esta locura" me dijo una ex funcionaria del gobierno de Nestor Kirchner. Y tiene razón. Diecinueve días es una eternidad. No hay nada que negociar con un sector de alta concentración de poder que protagonizó o cuanto menos apoyó cuanto golpe militar se dio en nuetro país desde 1930 para acá. No es una pelea con un grupito que se lo amedrenta y se disuelve. Es nada menos que contra los sectores más conspicuos de la oligarquía vernácula, que no estan acostumbrados a perder, porque históricamente se les permitió diseñar las políticas económicas de la Argentina, digitar ministros de economía, secretarios de estado y hasta gobernadores bonaerenses.
Recordemos que el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Aguado, llego a la goberación de Buenos Aires de la mano del dictadir Leopoldo Galtieri. ¿Se entiende? No son nenes de teta. Son golpistas de la primera hora. No se puede dejar que hagan lo que les venga en gana con tanta libertad como hasta ahora.
Si el conflicto continúa no es por la intransigencia del gobierno. El estado tiene la facultad de apoderarse de una parte sustancial de la renta agrícola ganadera, porque no se trata de una actividad privada sino de la producción que surge del suelo, que es propiedad de todos los argentinos mal que le pese a los grandes terratenientes. La culpa del gobierno es por la pasividad mostrada frente a un comportamiento sedicioso instigado por los mismos sectores que históricamente voltearon gobiernos. Hoy tienen mascarones de proa, tropa circunstancial, que sale a poner la cara creyendo que defiende sus intereses pero que finalmente son funcionales a los poderosos, como Eduardo Buzzi, Alfredo de Angelis y anónimos chacareros que son empujados a las rutas haciéndoles creer que están haciendo patria.
Vamos a esperar hasta después de las 6 de la tarde cuando la presidenta anuncie las medidas que ya se conocieron con mayor o menor detalle a través de los diarios. Sospecho que 15 minutos después de su discurso volverá el piquete fashion a las calles. Ojo con esto, porque hay mucha carga de violencia flotando en el ambiente. Me preocupa la marcha de mañana, huelo a clima de enfrentamiento. Ojalá me equivoque.